La influencia de China en el reino de Joseon
EABS: sonido, memoria y futuro desde Polonia
«No queremos hablar solo de música, eso es aburrido. Queremos poner intención en el sonido. Nos gusta hacerlo. Nuestra música contiene tanto sonido como información, ya sea visible u oculta».
Saddam es la mayor “Bandera Roja”: 5 relatos desde Irak
«Desde los inodoros dorados hasta el sabor de los dulces e incluso el amor, los iraquíes están condenados a cargar con los recuerdos de Saddam Hussein y su régimen».
Entre la grandeza y la contención: La respuesta de Francia a la crisis iraní de 2026
Montenegro: La memoria silenciosa de las Guerras Yugoslavas
Por Dios y Los Fueros: El Carlismo y el Régimen Foral Vasco
Jingyeong Sansuhwa: El arte proto-nacional de Corea
La travesía hacia el conflicto: Evidencia documentada y redes de poder global en la crisis iraní
«Tengo veinte años»: Del deshielo de Jrushchov al servicio militar paraguayo
En 1965 debutó una de las obras cumbres del cine soviético: «Tengo veinte años», de Marlen Khutsiev. La película sigue a un joven liberado del servicio militar que, atrapado entre la rígida estructura social y la ausencia de su padre (muerto en la Segunda Guerra Mundial), debe encontrar el camino hacia la madurez y el sentido de su propia existencia.
Este texto no es solo una revisita a uno de los grandes clásicos del cine ruso, sino también la puerta de entrada al relato autobiográfico de su propio autor. Enlazando su vida a la obra, él nos entrega la historia de un joven paraguayo que, enfrentado a la conservadora sociedad local y a la ausencia parental, optó por el servicio militar para combatir sus propios fantasmas y encontrar ese mismo camino hacia la madurez.
