La persecución y prohibición del vendado de pies en China: El impacto en las mujeres con «Pies de Loto» 

El chánzú (纏足) fue la práctica de la China Imperial mediante la cual se les deformaba los pies a las niñas y jóvenes con el objetivo de desarrollar los que se denominó como «pies de loto».

Con orígenes que se remontan a la dinastía Tang (618-907), el chánzú fue expandiéndose progresivamente a través de la geografía y las clases sociales chinas a lo largo de mil años, trascendiendo todo tipo de conflictos y cambios dinásticos, hasta convertirse en el paradigma de la belleza y la posición social de la mujer.

Valeria Carrillo Cervantes

Licenciada en Historia por la Universidad Autónoma de Yucatán y especializada en la historia de Asia oriental. Maneja el proyecto
de divulgación “La historiadora novata” sobre cultura e historia de Asia y es miembro de la Red Hispanoamericana de Estudios Regionales de Asia.

valeriastories@gmail.com

Tiempo de lectura:22 Minutos, 27 Segundos

El vendado de pies fue una práctica que se mantuvo vigente entre las mujeres de la etnia Han de China desde la dinastía Song (960-1279 d.C.) hasta el siglo XX, cuando diversos factores, entre ellos los movimientos contra los pies vendados y los discursos modernizadores de los diferentes gobiernos chinos, llevaron a su prohibición y persecución.

Este proceso de desaparición de una costumbre, que había persistido por más de mil años y que estaba fuertemente enraizada en los distintos estratos sociales, tuvo diversas repercusiones para las mujeres chinas. Por un lado, evitó que aquellas pertenecientes a las generaciones más jóvenes padecieran el proceso de vendado al tiempo que les permitió salir del espacio doméstico, por el otro, para aquellas de mayor edad cuyos pies ya habían sido vendados implicó un sufrimiento físico y emocional al ser sometidas a la “liberación de sus pies”, además de un deterioro en su estatus dentro de la sociedad, su criminalización al transgredir las leyes que prohibían la práctica, y su objetivación por parte de misioneros, pensadores y reformadores tanto extranjeros como chinos quienes las utilizaron para promover discursos en favor de la occidentalización y de la modernización de China.

En el siguiente estudio se analizarán las consecuencias de la desaparición de la práctica para las mujeres con pies vendados con el objetivo de comprender mejor las formas en las cuales estas alteraron sus vidas en las décadas posteriores. Para tal efecto, en un primer momento se repasará la historia del vendado de pies así como sus características, posteriormente se examinarán los factores que llevaron a su declive y desaparición, y finalmente se abordarán las repercusiones que estos tuvieron en las vidas de las mujeres chinas con pies de loto en los siglos XIX y XX.

La historia del vendado de pies

El vendado de pies, en chino Chánzú (纏足), fue una práctica a través de la cualse deformaban los pies de las mujeres a una edad temprana con el objetivo de que estos adoptaran una apariencia arqueada y puntiaguda. El proceso implicaba una serie de pasos y rituales que iban desde la petición a la diosa de los pies pequeños por parte de las madres para que sus hijas adquirieran unos pies de loto perfectos, la elección del día propicio para iniciar el vendado con un adivino, y la preparación de las vendas y de los primeros zapatos; hasta el propio vendado (que tenía lugar comúnmente en las “habitaciones de  mujeres1) en el cual a la niña o niñas se les envolvían los pies con vendajes especiales para forzar a los tendones, músculos y huesos a deformarse.

Imagen de una mujer con «Pies de loto» Fuente: World History Encyclopedia

Generalmente, el vendado se realizaba entre los cinco y ocho años dado que los músculos, huesos y tendones de las niñas aún no se habían solidificado y podían ser deformados. Las familias más ricas podían permitirse vendar los pies de sus hijas apenas estas tuvieran la edad suficiente mientras que  aquellas de condición más humilde esperaban hasta la edad límite dado que necesitaban de la mano de  obra que ellas representaban.

El inicio de esta práctica ha sido asociado con diversos mitos, entre los cuales el más destacado es el de Yaoniang, concubina del emperador Li Yu de la dinastía Tang del Sur  (618-960 d.C.), por quien éste mandó construir un escenario en forma de loto para que bailase en él con sus pies vendados. Se decía, asimismo, que las bailarinas de la corte de Li Yu eran aclamadas por sus coreografías en las cuales simulaban flores de loto con cintas y torcían sus pies para darles una apariencia de luna creciente.

Yao Niang realizando la Danza del Loto Dorado. Fuente: Academy of Chinese Studies

Registros históricos de la dinastía Song (960-1279 d.C.) muestran que para inicios de este periodo las mujeres ya se vendaban los pies, aunque aún no era una práctica común, sino que fundamentalmente circunscrita a las clases altas. De igual forma, si bien ya existían indicios de los primeros rituales de vendado, los criterios aún no eran tan específicos y se prefería un empeine recto y un tamaño del pie que variaba entre los 13 y los 8 centímetros.

Durante esta dinastía, el vendado de pies se extendió entre la sociedad debido a tres razones principales.

La primera de ellas fue el traslado de la capital de la ciudad de Bianjing a la de Lin’nan en el 1127 d.C. lo que ocasionó que la práctica se difundiera desde el norte hacia el sur.

La segunda fue la expansión del Neoconfucianismo,  corriente de pensamiento surgida a finales de la dinastía Tang, la cual, entre otros aspectos, ayudó a reforzar la idea de que en una sociedad virtuosa el hombre y la mujer tenían espacios de acción diferentes, siendo el del hombre “el reino exterior” (el ámbito del gobierno, el comercio o el académico) mientras que el de la mujer era el “interior”, es decir, la esfera doméstica donde se esperaba que se ocupara de las labores del hogar y del trabajo textil. De esta manera, el vendado de pies, al limitar la movilidad de la mujer se convirtió en un medio para designar de manera física, mental y simbólica el lugar de la mujer en la sociedad.

El Neoconfucianismo también redefinió los estándares de belleza de la época al asociar a la mujer con el elemento Yin (que hacía referencia a la tierra, el agua, lo pasivo, lo frágil, lo pequeño, lo débil, lo curvo, etc.) constituyendo el nuevo ideal femenino aquellas mujeres que tenían una apariencia delgada, delicada, compasiva y callada, y entre las cuales el vendado de pies era un atributo esencial.

La tercera razón de la expansión del Chánzú en este periodo fue el hecho de que contribuyó a que las mujeres practicaran el trabajo textil, el cual se realizaba en el hogar (espacio que según el Neoconfucianismo les pertenecía) y que tuvo una gran importancia económica hasta las décadas de 1925-1935.

Mujer de clase alta realizando trabajo textil durante la Dinastía Qing. Colección «Las 12 Bellezas» del Museo del Palacio (Beijing)

Las siguientes dinastías, Yuan (1279-1368 d.C.) y Ming (1368-1644 d.C.), vieron el florecer del vendado de pies. Para los mongoles, esta fue una de las muchas prácticas que adoptaron de la cultura china, considerándola un símbolo de refinamiento, y por ello fue durante este periodo que la belleza de la mujer comenzó a ser valorada en concordancia con la forma de sus pies. Al instaurarse la dinastía Ming, el vendado de pies se afianzó como el modelo de belleza femenina con criterios cada vez más específicos sobre el tamaño y la forma del pie (de 8 centímetros y arqueados) e introduciéndose en la literatura del periodo.

Los Zapatos de Loto se caracterizaban por su forma y por su decoración. Fuente: Sohu

No obstante, se puede decir que el verdadero auge del Chánzú se dio durante la última dinastía china, la Qing (1644-1912 d.C.) pues, si bien en un principio los manchúes intentaron prohibirlo2, el vendado de pies no solo sobrevivió a los ataques, sino que se convirtió en el estándar por el cual se juzgaba la belleza y la clase social de una mujer en esa época así como el medio para conseguir un buen matrimonio.

En este período la práctica se popularizó incluso entre los estratos más bajos de la sociedad y los criterios que debía tener el pie de la mujer se volvieron más rígidos, siendo calificados como los más hermosos aquellos que medían menos de 8 centímetros.

Mujer realizando el tratamiento de limpieza de sus pies de loto. Fuente: Science Photo Library

Fue justo en mitad de su apogeo que la llegada de nuevas ideas a una China cada vez más debilitada frente a occidente provocaron el declive de la práctica.

Persecución y fin de la práctica

El final del vendado de pies fue producto de diversos factores y tuvo lugar a lo largo de varias décadas. Si bien autoras como Wang Ping argumentan que ya desde el siglo XVIII  existían escritores y liberales chinos que se oponían a la práctica, el inicio del declive de esta puede situarse concretamente tras las Guerras del Opio (la primera de 1839-1842 y la segunda de 1856-1860), cuando se hizo patente la decadencia del imperio Qing y comenzaron a ingresar al país ideas occidentales a través de misioneros y reformadores tanto chinos como extranjeros.

Entre estas ideas estuvo el considerar al Chánzú como una práctica que iba no solo en contra de la naturaleza sino que oprimía a la mujer y mostraba el atraso de China. Para los misioneros cristianos, el vendado de pies era un pecado pues atentaba contra la creación original de Dios y así lo difundían en las escuelas y templos que fundaban. Mientras que para los intelectuales chinos, muchos de los cuales habían estudiado en el extranjero, era una práctica que dejaba en ridículo a China frente al mundo evitando que esta tomara el lugar que le pertenecía en el plano internacional, y lo consideraban como un símbolo de la opresión patriarcal ejercida hacia las mujeres, por lo que, para que la nación pudiera progresar, debía desaparecer.

Estas ideas contra el vendado de pies fueron respaldadas asimismo por un cambio en el  modelo económico pues, al pasar China de ser una sociedad basada en la agricultura a una con mayores niveles de industrialización, la mano de obra femenina, hasta entonces restringida al hogar, fue adquiriendo mayor relevancia. De esta manera, el vendado de pies fue visto como un obstáculo para que las mujeres fuesen empleadas en las nuevas fábricas y talleres que comenzaban a proliferar en las zonas urbanas.

Alice Bewicke, destacada activista occidental contra el vendaje de pies. Fuente: National Portrait Gallery

Todo lo anterior dio lugar a que no solo surgiera una clara oposición entre la figura de la mujer con pies vendados, que representaba el atraso, la ignorancia y el sometimiento, y la de aquella con pies naturales o tianzu, considerada inteligente, liberada e igual al hombre, sino también a que se fundaran sociedades en contra de la práctica, siendo la primera de ellas en 1874 por el reverendo inglés John Macgowan en Xiamen, seguida por otras como la Asociación de los Pies Naturales de Shanghai establecida en 1878 por Alice Bewicke (con filiales en otras ciudades como Nanjing y Yangzhou) y la Asociación de Pies Naturales de China, creada en 1898 por partidarios de la Reforma de Los Cien Días3

Estas organizaciones, que pedían la abolición del vendado de pies, se extendieron desde las ciudades hasta las comunidades rurales y su discurso fue reforzado por propaganda (que incluyó canciones, panfletos, fotografías, ensayos y mítines) que mostraba lo antiestético y brutal que era la práctica al tiempo que trataba de convencer a las mujeres de que esta iba en contra de su beneficio pues debilitaba sus cuerpos, limitaba su capacidad para moverse y trabajar libremente, y las hacía más vulnerables a sufrir de abusos sexuales durante los conflictos.

Finalmente, la emperatriz viuda Cixí emitió un decreto que abolía el vendado de pies, junto a otras prácticas, en 1902, el cual fue apoyado por intelectuales e incluso gobernadores de las diferentes provincias quienes distribuyeron copias del mismo y llegaron a imponer castigos a los oficiales que no vigilaran su cumplimiento. Tras la proclamación de la República de China en 1912 el gobierno de Sun Yat-Sen prohibió nuevamente el vendado de pies a través del “Comunicado desde el Ministerio del Interior a cada provincia para convencer y prohibir las prácticas de los pies vendados” y durante la Era de los Señores de la Guerra (1916-1928) varios de ellos continuaron persiguiendo la práctica, como Yan Xishan, señor de la provincia de Yanshi, quien suprimió de forma efectiva el Chánzú tras una  serie de campañas en contra de ello.

La República de China fundada por Sun Yat Sen fue una activa persecutora de la práctica de los pies vendados. Fuente: The Greater China Journal

En 1927, los nacionalistas reforzaron la prohibición haciendo énfasis en que se dejara de vendar los pies de las mujeres mayores (que fueron conocidas como “mujeres de pies liberados”), no obstante, en muchas provincias la costumbre persistió, lo que ocasionó que se aplicaron castigos severos para asegurar la aplicación de la ley.

Yunnan fue la última provincia en la que se reportaron casos de vendado de pies. Fuente: Chinafolio

Los últimos remanentes de la práctica fueron eliminados por el gobierno de la República Popular China, surgida de la Revolución de 1949, pues los revolucionarios, que veían el vendado de pies como un símbolo de la opresión hacia la mujer, establecieron no solo su estricta prohibición sino que la persiguieron hasta las áreas rurales más aisladas.

Tras más de un siglo de persecución el vendado de pies desapareció casi por completo, siendo el último caso reportado en 1957 en la provincia de Yunnan. Actualmente solo sobrevive a través de unas cuantas mujeres de edad avanzada que aún conservan sus pies de loto y de los vestigios que dejaron más de mil años de tradición, entre ellos zapatos, vendas y otros accesorios.

Consecuencias principales de la persecución y prohibición de la práctica para las mujeres con pies de loto

Si bien la persecución y prohibición del Chánzú permitió a las mujeres chinas, especialmente  a las pertenecientes a las nuevas generaciones, no tener que sufrir el proceso de vendado y acceder a nuevos espacios dentro de la sociedad, para aquellas que aún conservaban sus pies de loto tuvo cuatro consecuencias principales que serán examinadas en este apartado.

En primer lugar estuvieron las consecuencias físicas que trajo consigo la “liberación” de los pies de estas mujeres. Los discursos en contra del vendado de pies, unidos a la urgencia que reformadores y revolucionarios tenían por deshacerse rápidamente de las viejas costumbres, dio como resultado que hacia finales del siglo XIX y principios del XX, la “liberación de los pies de loto” o fangzu se convirtiese en un asunto de vital importancia en China. A través de panfletos, ensayos, fotografías y otras formas de propaganda se instaba a las mujeres con zapatos de loto, principalmente a las mayores, a que dejasen de vendarse, lo cual, si bien era aplaudido por reformadores y misioneros, constituía también un sufrimiento  físico para ellas.

Dado que el vendado se realizaba a una edad temprana, era imposible para aquellas que ya llevaban años realizándolo que sus pies recuperaran su estado natural, por lo que el dejar de usar las vendas solo provocaba que estos se deformaran aún más, causándoles fuertes dolores y una mayor dificultad al caminar. Para muchas, el liberar sus pies fue incluso peor que vendarlos la primera vez, pues cada paso que daban sobre sus pies tambaleantes y deformes era extremadamente doloroso, además, al igual que el Chánzú, este era un proceso delicado que requería de una serie de pasos para llevarlo a cabo y de cuidados constantes.

Imagen comparativa entre pies que han sido vendados y pies naturales. Fuente: Sohu

Una segunda consecuencia que tuvo la persecución del vendado de pies para las mujeres que lo practicaban fue el cambio en su estatus social. Durante más de mil años, y especialmente al final de la época imperial, el Chánzú no solo había sido el estándar por el cual se medía la belleza y la pureza de una mujer sino que también había constituido un símbolo de su estatus social, puesto que no todas las familias podían permitirse vendar los pies de sus hijas, lo cual creaba una diferenciación entre aquellas que tenían los medios para hacerlo y las que no.

Aunque durante la dinastía Qing esta práctica ya estaba bastante extendida entre los distintos estratos de la sociedad, habiendo incluso familias de clases bajas que por años reunían el dinero para mantener a sus hijas una vez que a estas les hubiesen vendado los pies y no pudiesen contribuir al trabajo del hogar, entre las familias más humildes vendar los pies de las niñas constituía perder valiosa mano de obra que aportaba al sustento familiar, por lo cual no podían permitírselo. Estas niñas con pies naturales terminaban trabajando en el campo o como sirvientas en hogares de familias más acomodadas.

Con la llegada de ideas cristianas que veían la práctica del Chánzú como un pecado y de aquellas de carácter progresista que abogaban por la educación de la mujer y su inclusión en el campo laboral, al tiempo que denunciaban el vendado como una costumbre que limitaba el rol de la mujer y como un símbolo del atraso de China, la visión positiva que se tenía de los pies de loto cambió radicalmente y con ello el estatus de las mujeres que lo practicaban, que dejaron de ser consideradas el ideal de belleza y el orgullo de la nación para pasar a constituir el otro lado del espectro y ser vistas como una vergüenza nacional, como mujeres ignorantes, atrasadas y con un cuerpo desagradable a la vista.

Esta pérdida de estatus se manifestó de diversas formas, en primer lugar mediante la humillación  pública y la violación de su intimidad, cómo fue el caso de aquellas mujeres cuyas vendas y zapatos de loto fueron robados y exhibidos por fanáticos del movimiento contra los pies vendados quienes, alentados por el gobierno que ofrecía recompensas, irrumpían en sus casas o las detenían en las calles para obligarlas a quitárselas, ocasionándoles un gran daño emocional que las llevaba incluso al suicidio. Y, por otra, la discriminación por parte de los hombres quienes se negaban a casarse con ellas (especialmente jóvenes intelectuales y estudiantes), les pedían el divorcio bajo la excusa de que no tenían nada en común (especialmente aquellos que trabajaban o estudiaban en las ciudades), o simplemente las abandonaban por mujeres de pies naturales educadas en escuelas modernas.

Imagen de pies de loto a través de Rayos X. Fuente: Science Photo Gallery

Un tercer efecto que tuvo la persecución de la práctica fue la criminalización de las mujeres con pies de loto. Un ejemplo claro de esto fueron los castigos a los cuales las mujeres se vieron sometidas en la provincia de Yanshi, donde el señor de la guerra, Yan Xishan, decretó las “Regulaciones para la Estricta Prohibición del Vendado de Pies” las cuales no solo prohibían el inicio del vendado para todas las niñas, ordenaban la liberación de los pies de aquellas menores de 15 años y proscribían el uso de zapatos con suelas arqueadas de madera para las que sobrepasaban esta edad, sino que establecían los castigos a los que serían acreedoras las mujeres, o sus tutores, en caso de no obedecer: tras un periodo de un mes de promulgada la norma, se multaría entre 3 hasta 30 yuanes a aquellos padres y vendedores de suelas de madera que no cumplieran con el decreto; después de 3 meses, las mujeres que se rehusaran a dejar de usar vendas o zapatos de loto tendrían que pagar una multa de entre 2 y 20 yuanes; y después de 6 meses, todas aquellas personas que actuasen como casamenteras para mujeres con pies vendados o novias que fuesen atrapadas utilizando zapatos de loto, serían sancionadas a pagar de 3 a 30 yuanes.

Otro ejemplo de la criminalización hacia las mujeres con pies de loto se dio hacia 1928 cuando Deng Changyao, jefe de la Oficina de Asuntos Civiles en Shaanxi, creó un programa de tres etapas para acabar con el vendado, la última de las cuales señalaba que aquellas mujeres menores de treinta años que se negaran a dejar de usar vendas serían multadas y sus padres detenidos. Con el tiempo, los castigos hacia las familias de estas niñas y mujeres se recrudecieron pues durante la Segunda Guerra Sino-Japonesa (1937-1945) el Ministerio del Interior del Gobierno Nacionalista estipuló que los padres que vendaran los pies de sus hijas serían acreedores a una multa mayor a los 500 yuanes y serian encarcelados por hasta cinco años.

Por último, en cuarto lugar la persecución del Chánzú entrañó un proceso de objetivación del cuerpo de la mujer china. Autoras como Fredrickson y Roberts definen la objetivación de la mujer como la experiencia por medio de la cual esta es tratada como un cuerpo (o como partes de este) cuyo valor está en función de su uso o consumo por otros. Según esta teoría las mujeres son vistas meramente como un cuerpo que existe para el uso y placer de otras personas.

Si bien la objetivación de las mujeres con pies de loto no inició con la persecución de la práctica pues ya habían sido utilizadas en el pasado como un medio por el cual una familia podía mejorar su estatus social, como un objeto de deseo erótico por parte de los hombres (tal como lo prueban el arte y la literatura de las dinastías Ming y Qing), e incluso como un arma política (durante la dinastía Ming se llegó a considerar utilizarlas para civilizar a los mongoles). La prohibición del Chánzú redujo nuevamente su valor a la forma de sus pies, aunque en esta ocasión otorgándoles un carácter negativo, y las convirtió en un objeto a través del cual otros grupos buscaron promover sus ideales.

Comparativa del tamaño de los pies de loto con respecto a un zapato adulto masculino y una taza de té.Fuente: Alamy

Entre estos grupos se puede citar a los misioneros cristianos extranjeros quienes, en primer lugar, estigmatizaron la práctica como algo anti-Cristiano, llegándola a asemejar a la Torre de Babel, a las mujeres que vendaban los pies de sus hijas y a las mismas hijas a quienes acusaban de querer incrementar su belleza por medio de sus pies para promover la lujuria y, en segundo, utilizaron a las mujeres que habían decidido no vendar los pies de sus hijas, o dejar de hacerlo, como un ejemplo de la forma en la cual Occidente había salvado a China de sus costumbres bárbaras transformándolas en un objeto que podía ser conquistado y mejorado por una “civilización superior». 

Los organizadores del movimiento contra los pies vendados fueron más allá y no solo condenaron la práctica sino que convirtieron a las mujeres con pies de loto en un símbolo de la decadencia del Imperio Chino (de lo viejo, lo enfermo, lo que había que dejar atrás) al compararlas con las mujeres de pies naturales quienes eran consideradas mujeres educadas, saludables y la imagen de la nueva China (democrática, moderna y occidentalizada). Asimismo, utilizaron los cuerpos de las mujeres para llevar estas ideas al resto de la sociedad, ya fuese mediante fotografías que exhibían sus pies deformados o en mítines en los cuales ellas eran convencidas para mostrar sus pies frente al público siendo ridiculizadas y comparadas posteriormente con mujeres de pies naturales. Para ellos no importaba lo que pensaran y sintieran estas mujeres, sus pies hablaban por ellas.

En el siglo XXI, aún quedan mujeres ancianas a quienes les fueron vendados los pies durante su infancia y juventud. Fuente: Getty Images

Después de la caída del imperio, la objetivación de las mujeres con pies vendado continuó al ser asociadas con los remanentes de la vieja China, aquella que debía desaparecer, y su persecución por los nacionalistas y los comunistas representó más un primer paso hacia la modernización (la consolidación de una nueva China) que una búsqueda real de  mayores oportunidades y libertades para la mujeres. De allí que hacia 1957, cuando se dio el último caso de persecución contra los pies vendados en la Provincia de Yunnan, donde el Ejército Popular de Liberación obligó a varias jóvenes a quitarse las vendas, estas mujeres siguieran siendo consideradas un personificación de la superstición y las prácticas feudales, cuya erradicación era uno de los objetivos principales del gobierno Chino pues  representaba el triunfo de la ciencia y la racionalidad, los valores de la nueva China.

Conclusiones

Como se puede observar, la persecución y prohibición del Chánzú sirvió para que esta práctica que infligía dolor a las mujeres y restringía su papel desapareciera, otorgándoles a las nuevas generaciones de niñas y jóvenes chinas una mayor libertad física y simbólica al permitirles salir del espacio doméstico donde por más de mil años habían estado confinadas.

Sin embargo, también tuvo efectos negativos para aquellas mujeres que aún conservaban sus pies de loto. Estas mujeres no solo sufrieron, en el curso de unas pocas décadas, el deterioro de su estatus dentro de la sociedad china, uno que por siglos habían conservado, sino que padecieron de igual forma física y emocionalmente al ser obligadas a liberar sus pies de unas vendas que, aunque las constreñían, tenían un profundo significado para ellas. Asimismo, al decretarse leyes en contra del vendado, ellas, junto a sus familias, se convirtieron en transgresoras de la ley siendo castigadas severamente, encarceladas e incluso multadas por sus costumbres. Además de lo anterior las mujeres con pies vendados sufrieron una nueva objetivación, esta vez por parte de misioneros, reformadores y revolucionarios quienes las convirtieron en el símbolo de un pueblo atrasado, de un régimen en decadencia y de viejas tradiciones que impedían el avance de China, lo cual les dio vía libre para utilizarlas en sus discursos, juzgarlas y  humillarlas públicamente.

Al final, las mujeres con pies de loto, más que beneficiarse de la persecución de la práctica, se volvieron las víctimas principales de esta y se convirtieron de esa forma en uno de los grupos que más padecieron las consecuencias de los cambios que azotaron China desde finales del siglo  XIX y hasta mediados del XX.

  1. Las “habitaciones de mujeres” eran los espacios de la casa exclusivamente femeninos en los cuales las mujeres se dedicaban a sus labores, como el bordado, y a sus actividades de ocio, como la lectura o la  convivencia. ↩︎
  2. Se decretaron prohibiciones por parte de los manchúes en 1636, 1638 y 1664 pero estas enfrentaron una fuerte oposición por parte de la etnia Han (la etnia mayoritaria de China) y el gobierno tuvo que  retractarse. Ko argumenta que las prohibiciones convirtieron al vendado de pies en un marcador  étnico para los Han, lo cual contribuyó a su auge en los siglos XVII y XVIII como reacción a las  imposiciones de un gobierno extranjero. ↩︎
  3. También llamada Movimiento Wùxū, fue un proyecto liderado por el Emperador Quangxu con el objetivo de modernizar las instituciones educativas, culturales, políticas y sociales en China. Fue detenida por un golpe de estado. ↩︎

Referencias

  • Fredrickson B. L. y Roberts, T. (1997) Objetification Theory. Toward Understanding  Women’s Lived Experiences and Mental Health Risks. Psychology of Women Quarterly (21),  173-206.
  • Jiang, Y. (2018) La tradición del vendaje de pie en China. Trabajo de fin de Master.  Universidad de Zaragoza.
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  • Ko, D. (2008) Perspectives in Foot-binding. AsiaNetwork Exchange, 15 (3) 11-13.
  • Ko, D.(2005) Cincerella’s Sisters: A revisionist history of footbinding. California: University of  California Press.
  • Ko, D.(2001) Every Step a Lotus. Shoes for bound feet. California: University of California Press.
  • Pao Tao, C. (1994) The Anti-footbinding Movement in Late Ch’ing China: Indigenous  Development and Western Influence. 近 代 中 國 婦 ⼥ 史 研 究 (2), 141-178.
  • Ping, W. (2000) Aching for beauty. Footbinding in China. Minneapolis: Minneapolis  University Press. 
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