Periodista independiente de Uzbekistán. Estudió Economía en el College of Wooster y en la Escuela de Economía de Estocolmo.
Cada 21 de octubre, Uzbekistán celebra su idioma nacional, conmemorando la aprobación de la ley que le otorgó el estatus de idioma oficial en 1989, dos años antes de la independencia. Hoy en día, el uzbeko es hablado por cerca de 50 millones de personas en más de 20 países, principalmente en Uzbekistán, pero también en Afganistán, Tayikistán, Kirguistán, Kazajstán y Turkmenistán. Detrás de esta celebración anual se esconde una historia que abarca siglos, marcada por grandes poetas, reformadores educativos, cambios políticos y diversos sistemas de escritura.
El uzbeko pertenece a la rama karluk de la familia de lenguas túrquicas, junto con el uigur. Comparte raíces históricas con el turco, el azerbaiyano, el kazajo, el kirguís y otras lenguas túrquicas, las cuales se desarrollaron por caminos diferentes. A lo largo de los siglos, el persa y el árabe también contribuyeron significativamente al vocabulario y las tradiciones literarias uzbekas.
Una de las primeras contribuciones importantes a la lingüística túrquica provino de Mahmud al-Kashgari, quien compiló el Dīwān Lughāt al-Turk entre 1072 y 1074. Esta obra es el primer diccionario exhaustivo de lenguas túrquicas, que documenta aproximadamente 7500 palabras túrquicas y las explica en árabe. El libro también ofrece la primera clasificación científica y análisis comparativo de diversos dialectos túrquicos y lenguas tribales habladas durante la Edad Media.

Varios siglos después, Alisher Navoi, nacido en 1441 en Herat, se convirtió en una de las figuras más influyentes de la literatura de Asia Central. En una época en que el persa dominaba gran parte de la prestigiosa cultura literaria de la región, Navoi demostró la riqueza literaria del chagatai (antiguo uzbeko) a través de sus obras.

Entre 1483 y 1485, Navoi compuso Khamsa, una colección de cinco poemas narrativos. Khamsa es un género literario que destaca por las exigencias técnicas, creativas e intelectuales, casi imposibles pero imprescindible para su composición. Durante siglos, numerosos poetas cultivaron esta tradición literaria, entre los que se encuentran importantes referentes como Nizami Ganjavi, Amir Khusrau, Abdurrahman Jami y Alisher Navoi, quienes son considerados como maestros del género. Tres de las cuatro Khamsas completas fueron escritas en persa; solo la última, de Navoi, fue escrita en turco. En 1499, escribió Muhakamat al-Lughatayn, donde comparó el turco y el persa y defendió la expresividad del turco. Sus logros contribuyeron a consolidar el chagatai como una importante lengua literaria e influyeron en generaciones de escritores de Asia Central y otras regiones.
Actualmente, la región más grande de Uzbekistán recibió su nombre en honor a Navoi. Además, existen estatuas de Alisher Navoi en todo el mundo, incluyendo Azerbaiyán, Georgia, Kazajstán e incluso Japón.

A finales del siglo XIX, una nueva generación de intelectuales buscó modernizar la educación, la literatura y la comunicación pública. Conocidos como los Jadids, estos reformadores introdujeron nuevos métodos de enseñanza, fundaron escuelas y desarrollaron periódicos y teatro.
En 1906, Taraqqiy, el primer periódico nacional uzbeko, apareció en Tashkent, convirtiéndose en un hito importante del periodismo uzbeko. Mahmudkhoja Behbudi escribió Padarkush en 1911, contribuyendo a la introducción del teatro moderno al público local. Escritores como Abdulla Qodiriy, Abdulhamid Cholpon y Abdurauf Fitrat ampliaron posteriormente la literatura uzbeka moderna. O‘tkan kunlar de Qodiriy, publicada por primera vez en 1922, se convirtió en la primera novela uzbeka.
Estos trabajos contribuyeron a acercar la literatura al lenguaje cotidiano y abrió nuevos debates sobre la educación, la sociedad y la identidad nacional de Uzbekistán.

Bajo el dominio soviético
El establecimiento de la República Socialista Soviética de Uzbekistán en 1924 trajo consigo importantes cambios en la política lingüística. En 1929, la escritura uzbeka pasó del alfabeto árabe al latino como parte de reformas soviéticas más amplias. Tan solo once años después, el 8 de mayo de 1940, las autoridades soviéticas adoptaron el alfabeto cirílico para el uzbeko, acercando su sistema de escritura al ruso.

Estos cambios afectaron la educación, la edición y el acceso a la literatura clásica. Las instituciones soviéticas impulsaron la alfabetización y estandarizaron el uzbeko, mientras que el ruso ganó considerable influencia en la administración, la ciencia y la educación superior. Este período también trajo consigo una severa represión. Durante las purgas de Stalin en 1937 y 1938, destacados intelectuales uzbekos, como Abdulla Qodiriy, Cholpon y Abdurauf Fitrat, fueron ejecutados. Sus obras y reputaciones fueron objeto de restricciones políticas.
A pesar de ello, el uzbeko siguió siendo ampliamente hablado y continuó desarrollándose a través de la literatura, la educación y la comunicación cotidiana. A finales de la década de 1980, las demandas de un mayor reconocimiento del idioma se habían convertido en parte de debates públicos más amplios. El 21 de octubre de 1989, el uzbeko recibió oficialmente el estatus de idioma estatal.
Independencia y el retorno al latín
Tras la independencia en 1991, Uzbekistán comenzó a reconsiderar su sistema de escritura. El 2 de septiembre de 1993, el país aprobó una ley que introdujo el alfabeto latino. Esta decisión se relaciona con la identidad nacional, la comunicación internacional y el fortalecimiento de los lazos con otros países de habla turca. El alfabeto se revisó en 1995, pero su implementación se prolongó mucho más de lo previsto. El cirílico continuó utilizándose junto con el latino, especialmente entre las generaciones mayores y en publicaciones impresas. Posteriormente, el gobierno introdujo medidas adicionales para apoyar la transición, incluyendo un programa por fases en 2021.
El uzbeko también obtuvo mayor apoyo institucional. En 2016, se fundó en Tashkent una universidad dedicada a la lengua y la literatura uzbeka. El interés académico internacional se ha expandido, y universidades como la de Oxford ofrecen oportunidades para estudiar uzbeko.
La última reforma alfabética tuvo lugar en 2026. La Cámara Legislativa aprobó la reforma del alfabeto el 7 de julio y el Senado la respaldó el 10 de septiembre. El presidente uzbeko firmó la ley el 21 de octubre y esta entrará en vigor el 22 de abril de 2027.

La reforma propuesta sustituye la O’ por Ö, la G’ por Ğ, la Sh por Ş y la Ch por Ç. Estos caracteres ya son comunes en la escritura turca, turcomana y azerbaiyana.
Una de las razones de estos cambios es la dificultad de utilizar de forma consistente las letras con apóstrofo en los sistemas digitales. Las diferentes versiones del apóstrofo pueden generar problemas al buscar, procesar y organizar texto electrónico. Curiosamente, varias de las letras propuestas figuraban en el alfabeto latino original de Uzbekistán de 1993 antes de ser sustituidas en 1995.
Las autoridades han propuesto una transición gradual para limitar los costes y las interrupciones, permitiendo que los documentos y signos existentes sigan siendo válidos bajo acuerdos transitorios.
Con la llegada del 21 de octubre, Uzbekistán se prepara para celebrar el 37º aniversario del reconocimiento del uzbeko como lengua estatal. Hoy, mientras crece el número de sus hablantes dentro y fuera del país, el idioma sigue adaptándose a las necesidades de nuevas generaciones. La reforma del alfabeto de 2026 representa otro paso en ese proceso, con cambios destinados a facilitar su uso digital y acercar su escritura a la de otras lenguas túrquicas.


