Rossana El-Chartouni Alvear

Traductora de árabe, francés, español e inglés y Analista de Política Internacional. Mis principales áreas de investigación se centran en las regiones de Asia Occidental, Asia Central y el Norte de África, así como en el continente europeo. Mi trabajo se nutre de mis dos grandes pasiones: los idiomas y la investigación de procesos históricos.

Tiempo de lectura:22 Minutos, 59 Segundos

El análisis que el lector tiene en sus manos no pretende ser una crónica de los sucesos bélicos que hoy estremecen a Asia Occidental, sino una disección de la arquitectura invisible que los hizo posibles. Al escribir estas líneas en marzo de 2026, bajo el estruendo de la «Operación Furia Épica», se vuelve imperativo cuestionar si el destino de las naciones se decide en los campos de batalla o en los silenciosos salones de los think tanks y foros de élite transatlánticos; allí donde las mesas de negociación diplomática suelen ser, a menudo, la escenografía técnica de un teatro de sombras cuya verdadera trama ya ha sido resuelta de antemano, o por lo menos, así pareciese ser.

Este ensayo recorre la travesía que conecta la planificación teórica de la Brookings Institution en 2009 con la socialización estratégica del Grupo Bilderberg y el Council on Foreign Relations (CFR), demostrando que la crisis actual es la cristalización de una hoja de ruta documentada con décadas de antelación. En un mundo donde la soberanía parece diluirse ante la gobernanza de redes informales, comprender estos mecanismos de influencia no es solo un ejercicio académico, sino una necesidad para desentrañar la verdadera naturaleza del poder en el siglo XXI.

¿Reside el poder sistémico en la capacidad de estas redes para delimitar los marcos del debate político y desplazar la soberanía de los estados-nación a favor de una gobernanza transatlántica no institucionalizada?

Hombres observan desde una ladera cómo se eleva una columna de humo después de una explosión el 2 de marzo de 2026 en Teherán, Irán. Estados Unidos e Israel continuaron con sus ataques conjuntos que estallaron el 28 de febrero. Foto: Majid Saeedi/Getty Images

Antecedentes históricos y vínculos entre el Council on Foreign Relations, el Bilderberg Group y la Trilateral Commission

Para abordar este fenómeno, resulta necesario retroceder al 11 de septiembre de 2001, fecha en que Al Qaeda perpetró una serie de atentados terroristas suicidas en Estados Unidos que redefinieron la agenda de seguridad internacional.

En ese contexto, el general retirado Wesley Clark (ex Comandante Supremo Aliado de la OTAN en Europa) apoyó inicialmente la respuesta antiterrorista y la intervención en Afganistán. No obstante, años más tarde ha relatado que, poco después de los ataques, durante una visita al Pentágono fue informado de un plan que contemplaba acciones militares contra varios países de la región del Asia Occidental y África, entre ellos Irak, Siria, Líbano, Libia, Somalia, Sudán y, finalizando por Irán. Su testimonio ha sido interpretado como una reflexión retrospectiva sobre la proyección estratégica estadounidense tras el 11-S.

Con el paso del tiempo, Estados Unidos intervino directa o indirectamente en varios de estos escenarios, recurriendo no solo a la fuerza militar, sino también a mecanismos de presión económica, apoyo a procesos políticos y otras herramientas destinadas a reducir los costos de las intervenciones prolongadas.

De manera previa, Henry Kissinger había aludido a la relevancia estratégica de ciertos países ricos en recursos naturales, considerados prioritarios para la política exterior estadounidense coincidentes con los países ya mencionados. En este contexto, se destaca la trayectoria de Kissinger, pues, además de desempeñarse como Secretario de Estado entre 1973 y 1977, llegó a ser figura influyente, con estrecha vinculación, en espacios como el Council on Foreign Relations y el Bilderberg Group. Asimismo, fue figura central en la creación de la Comisión Trilateral. Todas, instancias que operaron como espacios de socialización, coordinación informal (pero muy considerados) y legitimación de enfoques estratégicos compartidos, en los que actores gubernamentales, financieros y académicos contribuyeron a delimitar los marcos dominantes del debate sobre el orden internacional durante la Guerra Fría y la posguerra.

En esta tradición analítica se inscribe el informe Which Path to Persia? Options for a New American Strategy toward Iran, elaborado por el Saban Center de la Brookings Institution y publicado por dicha institución el 20 de noviembre de 2009. El documento examina un amplio espectro de políticas hacia Irán (desde la diplomacia hasta opciones coercitivas) en un contexto marcado por las controversias surgidas desde 2002 en torno a su programa nuclear, cuyo desarrollo había contado previamente con respaldo estadounidense durante la era del Shah, antes de la Revolución Islámica.

Entre los escenarios evaluados destaca el capítulo Leave it to Bibi: Allowing or Encouraging an Israeli Military Strike, donde “Bibi” alude al primer ministro israelí Benjamin Netanyahu. Allí se explora, en términos hipotéticos, la posibilidad de que Israel ejecutara un ataque contra instalaciones nucleares iraníes con el conocimiento o estímulo indirecto de Washington. El objetivo sería retrasar la eventual capacidad armamentística de Teherán evitando, al mismo tiempo, los costos políticos y diplomáticos de una intervención directa estadounidense. Esta lógica de delegación estratégica permitiría desplazar la condena internacional y una eventual represalia hacia Israel, preservando para Estados Unidos un margen de negación plausible. El texto incluso contempla precedentes como la operación israelí contra el reactor iraquí de Osirak en 1981, así como la alternativa de provocar una reacción iraní que facilitara la justificación de medidas más agresivas.

El reactor nuclear iraquí de Tammuz (Ozirak) fue bombardeado y destruido por un ataque aéreo israelí en 1981 Fuente: AFP

De hecho, algunas dinámicas recientes han sido leídas por ciertos analistas a la luz de estos marcos teóricos. El 1 de abril de 2024, Israel bombardeó el consulado iraní en Damasco, causando la muerte de dieciséis personas, entre ellas altos oficiales de la Guardia Revolucionaria, incluido Mohammad Reza Zahedi. Irán respondió con un ataque masivo de drones y misiles contra territorio israelí. Meses después, el 31 de julio de 2024, el asesinato en Teherán de Ismail Haniyeh, líder político de Hamás, provocó una reacción iraní basada en la condena diplomática, la denuncia de una violación de soberanía y advertencias de represalias, elevando la tensión bilateral. Posteriormente, el 3 de julio de 2025, una ofensiva aérea israelí de gran escala contra infraestructuras estratégicas iraníes derivó en nuevos ataques de Teherán, en un ciclo de acción y reacción que evidenció el tránsito desde la confrontación indirecta hacia episodios de enfrentamiento más abierto.

Ciertamente, los sucesos de marzo de 2026 en Asia Occidental no son, bajo esta lectura, un estallido espontáneo de violencia, sino la manifestación material de una hoja de ruta trazada en los márgenes de la institucionalidad democrática. La ofensiva sobre Irán demuestra que cuando el pensamiento estratégico (legitimado por el CFR y Bilderberg) y la táctica de desestabilización civil (perfeccionada por redes como el CANVAS1) convergen, la soberanía nacional de los Estados periféricos se disuelve en favor de un orden global coordinado. En última instancia, el análisis de estas redes revela que el poder en el siglo XXI no reside únicamente en la fuerza de las armas, sino en la capacidad de «pre-escribir» la historia, moldeando la realidad económica, política y simbólica mucho antes de que el primer proyectil sea disparado.

La Operación Ópera fue un ataque sorpresa de la Fuerza Aérea de Israel en 1981 que destruyó el reactor nuclear Osirak en Irak. Fuente: Ideru

Pese a ello, la proporcionalidad que caracterizó los intercambios previos a 2026 ha quedado definitivamente superada. Si bien la literatura estratégica interpretaba hasta hace poco las respuestas iraníes como intentos calculados de restaurar la disuasión sin desencadenar una conflagración abierta, la magnitud de la ‘Operación Furia Épica’ ha demostrado el colapso de dicho equilibrio. Lo que antes se entendía como un control sobre los umbrales de conflicto por parte de Teherán, se ha revelado en marzo de 2026 como una fase terminal de la confrontación híbrida, dando paso a una guerra de alta intensidad. Lo que queda en evidencia con el inicio de la ‘Operación Furia Épica’ es el tránsito de una confrontación indirecta hacia un escenario de guerra abierta, donde los marcos de control previstos originalmente parecen haber sido desbordados.

En este marco, resulta particularmente significativo observar las coincidencias entre algunos acontecimientos recientes y los escenarios contemplados en el informe de Brookings. Ello no convierte al documento en una teoría conspirativa (se trata de un ejercicio público de planificación estratégica), pero sí lo sitúa dentro de una tradición de política exterior asociada al uso instrumental del poder y la coerción. Los límites de este enfoque quedaron expuestos en Irak y Afganistán; sin embargo, varios de sus elementos parecen persistir, adaptados a nuevos lenguajes y formatos operativos, lo que ha reactivado el debate sobre la capacidad de aprendizaje estratégico de Estados Unidos y la eficacia de este paradigma en entornos regionales complejos.

En definitiva, el criterio “Leave it to Bibi” refleja una racionalidad de externalización de costos mediante la cual Washington podría tolerar o permitir una acción militar israelí para reforzar la disuasión frente a Irán, asumiendo (no sin riesgos) que la escalada resultante permanecería contenida.

Redes de poder global

Council on Foreign Relations

El Council on Foreign Relations (CFR) fue fundado formalmente en 1921 en los Estados Unidos, en un contexto marcado por las transformaciones geopolíticas posteriores a la Primera Guerra Mundial. Su creación respondió a la necesidad de institucionalizar un espacio permanente de análisis y debate sobre política exterior, en un momento en que Estados Unidos comenzaba a redefinir su papel en el sistema internacional. Los antecedentes inmediatos del CFR se remontan a la creación de The Inquiry en 1917, un grupo de expertos convocado por el presidente Woodrow Wilson para asesorar al gobierno estadounidense durante la guerra y en la Conferencia de Paz de París de 1919. La experiencia de este grupo evidenció la utilidad de contar con instancias estables de producción de conocimiento estratégico, lo que condujo a la institucionalización del CFR como una organización privada, independiente y formalmente no partidista.

Desde una perspectiva historiográfica, el CFR ha sido interpretado como un actor central en la articulación del pensamiento estratégico estadounidense, particularmente a través de su función como productor de consensos dentro de las élites políticas, económicas y académicas. Un elemento clave de esta función ha sido la creación de la revista Foreign Affairs en 1922, que se consolidó como una de las publicaciones más influyentes en el campo de las relaciones internacionales.

Bilderberg Group

El Bilderberg Group se originó en 1954, cuando se celebró la primera reunión en el Hotel de Bilderberg, en Oosterbeek (Países Bajos). Surgió en el contexto de la Guerra Fría, con el objetivo de fortalecer el entendimiento y la cooperación entre las élites políticas y económicas de Europa Occidental y América del Norte.

A diferencia del CFR, Bilderberg no constituye una institución permanente ni produce documentos públicos. Funciona como un foro informal y privado, cuyas reuniones se desarrollan una vez cada año, bajo la Regla de Chatham House, lo que favorece el intercambio libre de ideas sin atribución directa a los participantes.

Desde el punto de vista académico, Bilderberg ha sido analizado como un espacio de socialización transatlántica de élites, más orientado a la coordinación informal y a la construcción de confianza entre actores influyentes que a la elaboración sistemática de políticas. Aunque ha sido objeto de múltiples teorías conspirativas, la historiografía especializada tiende a interpretarlo como un mecanismo de articulación de redes de poder antes que como un órgano decisorio formal.

La última reunión se celebró entre el 12 y el 15 de junio de 2025 en el Gran Hotel de Estocolmo, Suecia. Su agenda contempló: 1) Relación Transatlántica; 2) Ucrania; 3) Economía de Estados Unidos; 4) Europa; 5) Medio Oriente; 6) Eje autoritario; 7) Innovación y resiliencia en materia de defensa; 8) IA, disuasión y seguridad nacional; 9) Proliferación; 10) Geopolítica de la energía y los minerales críticos; 11) Despoblación y Emigración.

La 71° reunión del Grupo Bilderberg tuvo lugar del 12 al 15 de junio en Estocolmo, Suecia. Fuente: Fredrik Sandberg/TT

Las principales figuras políticas e institucionales que asistieron en esa oportunidad fueron:

  • Fareed Zakaria, Periodista y analista internacional.
  • Mark Rutte, secretario general de la OTAN.
  • Paschal Donohoe, presidente del Eurogrupo y ministro de Finanzas de Irlanda.
  • Maros Šefčovič, comisario europeo de Comercio y Seguridad Económica.
  • Maria Luís Albuquerque, comisaria europea de Servicios Financieros.
  • Katherina Reiche, ministra alemana de Asuntos Económicos y Energía.

Líderes empresariales y tecnológicos destacados

  • Satya Nadella, CEO de Microsoft.
  • Jane Fraser, CEO de Citigroup.
  • Albert Bourla, presidente y CEO de Pfizer.
  • Christian Sewing, CEO de Deutsche Bank.
  • Daniel Ek, CEO de Spotify.
  • Börje Ekholm, CEO de Ericsson.
  • Peter Thiel, presidente de Thiel Capital y confundador de Paypal y Palantir.
  • Murray Auchincloss, CEO de BP.
  • Gabriel Attal, ex Primer Ministro de Francia.
  • Stacy Abrams, CEO de Sage Works Production.

Economía y organismos internacionales

  • Børge Brende, presidente del Foro Económico Mundial.
  • Fatih Birol, director de la Agencia Internacional de la Energía.

La relevancia de estos espacios de coordinación informal ha quedado de manifiesto tras el estallido de la «Operación Furia Épica» a finales de febrero de 2026. Al analizar la agenda de la reunión de Estocolmo de junio de 2025, resulta evidente que puntos como la «Geopolítica de la energía», la «IA y seguridad nacional» y el «Eje autoritario» no eran meras abstracciones teóricas, sino el preludio estratégico a la ofensiva conjunta de Estados Unidos e Israel.

Trilateral Commission

La Trilateral Commission fue fundada en 1973 por iniciativa de David Rockefeller y Zbigniew Brzezinski, en un contexto de tensiones económicas y políticas entre Estados Unidos, Europa Occidental y Japón¹⁰. Su objetivo principal fue promover una cooperación más estrecha entre estas tres regiones industrializadas, consideradas pilares del orden internacional liberal de posguerra.

La pareja real japonesa Akihito con David Rockefeller (1984). Fuente: Library of Congress

La Comisión se estructuró desde sus inicios en tres grupos regionales —Norteamérica, Europa y Asia-Pacífico— y reunió a líderes del ámbito político, empresarial y académico¹². Aunque no adopta decisiones vinculantes, ha desempeñado un papel relevante como foro de debate estratégico y coordinación informal entre actores con capacidad de influencia en la formulación de políticas públicas.

Relación entre CFR, Bilderberg y Trilateral Commission

Desde una perspectiva histórica y sociopolítica, el CFR, el Bilderberg Group y la Trilateral Commission pueden entenderse como instancias diferenciadas pero interconectadas dentro de un mismo entramado de redes de élite occidentales. No existe una relación jerárquica ni fundacional directa entre ellas; sin embargo, la coincidencia de miembros, trayectorias institucionales y marcos ideológicos comunes ha sido ampliamente documentada por la literatura académica.

El CFR ha operado principalmente como un think tank institucional, orientado a la producción de ideas y consensos en política exterior estadounidense. Bilderberg, en cambio, funciona como un espacio de coordinación informal transatlántica, mientras que la Trilateral Commission puede interpretarse como una extensión de este modelo hacia una escala trilateral, incorporando a Japón y posteriormente a otros actores del Asia Pacífico.

En conjunto, si bien estas organizaciones no han de ser analizadas como centros de poder oculto en sentido conspirativo, tampoco pueden ser comprendidas como espacios plenamente transparentes o neutrales. Se trata de foros de producción, circulación y legitimación del pensamiento estratégico dominante, cuya influencia se ejerce de manera indirecta y no institucionalizada, principalmente a través de la socialización de élites, la conformación de consensos informales y la delimitación de los marcos legítimos del debate político internacional, en gran medida al margen de los mecanismos tradicionales de control democrático y del escrutinio ciudadano, con efectos que tienden a resultar significativamente más favorables a los intereses de los actores que participan en dichos espacios.

El informe Which Path to Persia? Options for a New American Strategy toward Iran, elaborado por el Saban Center for Middle East Policy (centro de estudios de la Brookings Institution), tiene como propósito proponer lineamientos para una política exterior estadounidense más eficaz y sostenible hacia Asia Occidental (Medio Oriente) y, claramente, conforme a sus intereses. En este contexto, y a la luz de los acontecimientos más recientes en la región, el documento se ha consolidado como un referente analítico relevante para la formulación estratégica de Estados Unidos, al influir en el debate político y académico sobre las alternativas disponibles frente a Irán y contribuir a orientar, de manera directa o indirecta, diversas decisiones adoptadas por los gobiernos estadounidenses desde su publicación en 2009.

A modo de ejemplo, el instrumento contempla escenarios relacionados con cambios de regímenes, algunos de los cuales podrán implicar dinámicas similares a levantamientos internos o procesos de desestabilización políticas.

Dicho escenario, nos lleva a vincular, casi de forma inmediata, con de la Primavera Árabe. Ciertamente, dicho fenómeno emergió como expresión genuina de descontento social, sin embargo, el desarrollo posterior de estos procesos evidenció la participación de actores occidentales orientada a influir (o al menos encauzar) sus resultados, en función de sus intereses estratégicos.

Vale decir, más allá de las dinámicas internas y las demandas ciudadanas por mayor apertura política, los intereses de las grandes potencias, sean éstas regionales o globales, siempre estuvieron presentes. Es así como la escena política de Túnez, Egipto, Libia, Yemen, Bahréin y Siria estuvo expuesta a una dinámica regional que inspiró protestas en toda la zona, con resultados muy distintos: desde transiciones políticas hasta conflictos prolongados, como Yemen y Siria.

«A rough guide to Hell»: Medios y grupos de presión

La revista británica The Economist es conocida por publicar portadas que algunos describen como «premonitorias», ya que anticipan tendencias políticas, económicas y tecnológicas mediante imágenes simbólicas. En ese contexto, resulta llamativo para muchos observadores que Zanny Minton Beddoes, Editora en Jefe de The Economist, no solo asiste regularmente a los encuentros anuales del Grupo Bilderberg, sino que además forma parte de su Comité Directivo (Steering Committee). Esto está documentado en las listas oficiales de participantes publicadas en el sitio web del propio Grupo Bilderberg.

La ilustración de diciembre de 2012 (conocida como A rough guide to Hell) recurrió a múltiples figuras para retratar las fuerzas que, según la revista, impulsaban un mundo caótico, entre ellas los conflictos armados, el cambio climático y las rivalidades geopolíticas, todo ello bajo el paraguas simbólico de los pecados capitales, un recurso alegórico que le permitió condensar, en una sola escena, los principales temores del orden internacional de la época.

A rough guide to Hell, portada de la edición de The Economist de diciembre de 2012. Autor: Kevin Kallaugher (Kal).

Bajo el signo de la «ira». Enfrentamiento entre un combatiente de Hamás y Netanyahu

Para comenzar, en la imagen se distingue con claridad un combatiente de Hamás sobrevolando la escena frente a Benjamin Netanyahu, en una composición que enfatiza visualmente la confrontación entre ambos actores y que, curiosamente, por su modalidad, recuerda la operación del 7 de octubre de 2023.

Ahora bien, esta representación puede entenderse como una potente metáfora editorial de un conflicto persistente y de los escenarios de amenaza que ya formaban parte del análisis geopolítico de la época. Su fuerza radica, precisamente, en que sintetiza la percepción de un enfrentamiento latente, cuya vigencia ha quedado demostrada con el paso de los años.

Desde esta perspectiva, más allá del carácter prolongado del conflicto, resulta especialmente llamativa la similitud entre la escena representada en la portada y la modalidad empleada años después en el ataque de Hamas, perpetrado en octubre de 2023. A ello se suma la continuidad de Netanyahu como figura representativa del Estado de Israel más de una década después de la elaboración de dicha ilustración.
La coincidencia en estos elementos visuales (como el sobrevuelo de combatientes y la permanencia de liderazgos) invita, al menos, a una reflexión sobre cómo determinados escenarios ya formaban parte del “imaginario geopolítico”.

Bajo el signo de la “lujuria”

En esta portada, el ex primer ministro italiano Silvio Berlusconi aparece caricaturizado cayendo a una alberca denominada “Lust” (lujuria), junto a un militar cuya identidad no ha sido confirmada oficialmente, aunque algunos observadores han sugerido que podría aludir al general David Petraeus.

Al respecto, es sabido que, en gran medida, el mandato de Berlusconi estuvo marcado por juicios por corrupción, fraude y acusaciones sexuales, además de críticas por utilizar el poder político en favor de sus propios negocios, lo que finalmente derivó en su caída. Asimismo, David Petraeus renunció en noviembre de 2012 a la dirección de la CIA tras revelarse una relación extramarital, lo que generó un escándalo ampliamente mediático.

Bajo el signo de la “gula”

En la misma portada aparecen, flotando en aguas rojizas (el infierno) y señalados por dos figuras que simulan al diablo, Bashar al-Assad (cuya crisis en Siria había comenzado en marzo de 2011, en el contexto de la Primavera Árabe), junto a Vladimir Putin (Rusia); Mahmud Ahmadineyad (Irán), cuyo mandato terminó de forma constitucional el 3 de agosto de 2013; y Moammar al-Gaddafi (Libia), asesinado el 20 de octubre de 2011. Asimismo, se observa a Kim Jong-un (Corea del Norte) jugando con armamento nuclear. Luego aparece la figura del “Uncle Sam”, ahogándose mientras bebe petróleo.

En el fondo se distinguen un par de edificios de Wall Street derrumbados junto al edificio del Congreso estadounidense y, al costado, una tetera de modelo antiguo que silba, recurso visual que podría interpretarse como una metáfora de una presión acumulada (económica o política) próxima a estallar.

En conjunto, la escena construye una geografía simbólica de un mundo en crisis, donde el exceso (de poder, ambición y recursos) aparece como un factor que conduce al desorden global. Los líderes representados, sumergidos en un escenario infernal, encarnan distintas formas de desequilibrio político y geoestratégico. En este marco, la imagen de “Uncle Sam” ahogándose en petróleo sugiere una crítica a la dependencia energética estadounidense, mientras los edificios derrumbados junto a la Casa Blanca evocan la fragilidad del poder financiero y estatal. Por su parte, la tetera silbante refuerza la idea de una presión acumulada (económica y política) cercana al punto de ebullición.

En seguida, aparece una metáfora en figura de columnas romanas que representan la libertad de prensa, ilustración que podría sugerir la caída del sistema norteamericano. Al respecto, cabe recordar una entrevista que Georges Soros (empresario, inversor y filántropo húngaro-estadounidense) concedió en 2009, en la que explicó que el modelo económico dominante se basaba en la falsa creencia de que los mercados se autorregulan y tienden al equilibrio, algo que consideraba erróneo. Agregó que la crisis era como una señal de que el capitalismo financiero requería más supervisión y un papel más activo del Estado, ya que los mercados por sí solos no garantizan estabilidad.

Bajo el signo de la “pereza”

En esta escena aparece Angela Merkel sentada al medio de un riel minero, con una cartera como accesorio que señala “Sloth” (pereza). Ilustración que ha sido interpretada por los observadores como una referencia a la desaceleración de la economía alemana.

2012 fue un año de transición para Alemania (sin crisis profunda, pero con un crecimiento mucho más lento) que reflejaba el impacto de la turbulencia económica en Europa. La crisis de deuda europea redujo la demanda externa y frenó la expansión económica, aunque el país evitó caer en recesión y mantuvo indicadores relativamente positivos como el empleo y la inflación moderada.

En la parte inferior de la ilustración aparece el programa de competencia musical X Factor, con un jurado integrado por un artista junto a diversas figuras que simulan ser diablos. Al costado, se observa también un centro de hackers. Ambas escenas parecen transmitir un mismo mensaje, sugiriendo la existencia de mecanismos de influencia orientados a moldear la percepción pública mediante la manipulación informativa y la distracción, con el objetivo de ocultar la verdad.

Bajo el signo de la «envidia» y de la «soberbia«

En la misma portada se puede identificar a Mitt Romney, Nicolas Sarkozy y al elefante republicano sobre una cornisa rocosa, a la entrada de un túnel marcado como «Envy» (envidia), en alusión a sus derrotas políticas en 2012 tras no haber ganado las respectivas elecciones. Desde allí, observan a Barack Obama navegando por un río de lava en una lancha denominada Pride, en referencia al Gay Pride («orgullo gay»). En este contexto, cabe recordar que, en mayo de 2012, Obama se convirtió en el primer presidente en funciones en declarar públicamente su apoyo al matrimonio entre personas del mismo sexo, factor que contribuyó a perfilar su triunfo electoral.

Otras redes: Movimiento Otpor en Serbia

En el contexto de la materia que nos convoca, cabe mencionar las acciones del movimiento “Otpor”, surgido en Serbia a finales de la década de 1990 como una organización estudiantil que promovía la resistencia no violenta frente al gobierno de Slobodan Milošević e inspirado en los planteamientos de Gene Sharp y cuya eficacia se debió tanto a sus metodologías como también a un contexto interno marcado por desgaste económico, aislamiento internacional y creciente descontento social.

Un cartel de Radojko «Luka» Luković (1959-2008), miembro de Otpor de Požarevac que se convirtió en una causa célebre después de su brutal golpiza y desaparición en 2000. El cartel dice ovo je lice Srbije (este es el rostro de Serbia). Fuente: Pidge Copetti

Tras la caída de Milošević en 2000, algunos de sus miembros contribuyeron a la creación de CANVAS (Centre for Applied Nonviolent Action and Strategies), organización dedicada a sistematizar y difundir experiencias de movilización no violenta en otros países. A partir de entonces, estas metodologías comenzaron a circular transnacionalmente a través de talleres, manuales y redes de activistas.

En ese contexto, durante las movilizaciones que marcaron la llamada Primavera Árabe, algunos observadores señalaron similitudes tácticas (uso de símbolos, disciplina no violenta, coordinación en redes) que recordaban repertorios previamente desarrollados en Serbia.

En este sentido, la eventual transferencia metodológica pudo incidir en la forma de la movilización. Algunos observadores han comentado que activistas de países como Egipto y Túnez participaron en seminarios o intercambios donde se estudiaban técnicas de movilización no violenta, organización descentralizada y estrategias comunicacionales. Ahora bien, en lo que respecta a sus efectos, resulta menester considerar que las realidades internas de cada país difieren unas de otras, por lo que lo que puede ser válido para un escenario puede que no lo sea para otro.

En este ámbito, la transferencia de métodos puede tener efectos políticos profundos. Además, la línea entre capacitación técnica e influencia estratégica no siempre es completamente nítida, pues se puede dar el escenario en que incluso la sociedad civil se convierte en terreno de disputa en un contexto de rivalidad entre potencias.

Conclusión

Sin caer en teorías conspirativas ni en interpretaciones vaticinadoras, cabe señalar que, al observar las redes tejidas por el Council on Foreign Relations, el Bilderberg Group y la Trilateral Commission, resulta evidente el gran poder que sus integrantes han construido a lo largo de décadas, al influir (ya sea de manera directa o indirecta) en la toma de decisiones a nivel global. En última instancia, la actual «Operación Furia Épica» no es sino la manifestación tangible de este fenómeno, donde la planificación estratégica de largo plazo termina por imponerse sobre la inmediatez de la diplomacia formal.

Bibliografía

  1. Centre for Applied Nonviolent Action and Strategies (CANVAS) es una organización sin fines de lucro con sede en Belgrado, Serbia. Fue fundada en 2004 por veteranos del movimiento estudiantil serbio Otpor (conocido por haber contribuido al derrocamiento de Slobodan Milošević en el año 2000).

    Su misión principal es difundir el conocimiento sobre estrategias y tácticas de lucha no violenta a nivel global. Operan como una «universidad para activistas», trabajando con movimientos prodemocracia en más de 50 países. Su metodología se basa en principios como la unidad, la planificación y la disciplina no violenta, enseñando a los activistas a identificar los «pilares de apoyo» (como el ejército o la policía) y a utilizar la «empoderación ciudadana» para efectuar cambios políticos. ↩︎

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