Licenciado en Relaciones Internacionales en la Universidad Católica de Córdoba; ayudante investigador sobre las relaciones político-económicas entre Sudamérica y Sudeste Asiático (UCC - Unidad asociada a CONICET).

nicoofillol@gmail.com

Tiempo de lectura:10 Minutos, 8 Segundos

En octubre de 2021, Kazajstán alcanzó un pico de producción que significó el 27% de la minería global de Bitcoin, manteniendo el segundo lugar de la mayor producción minera de esta moneda digital. El país eurasiático planea convertirse en un mercado regulado de explotación de criptoactivos, con el fin de maximizar los beneficios de este rubro sin perder el control sobre su explotación.

La historia del pionero

Hacia 2021, las regulaciones chinas sobre criptoactivos, acompañadas de la energía barata kazaja y un marco legal mínimo en este ámbito, atrajeron a una gran cantidad de mineros digitales al país centroasiático. Esta migración generó que ascienda en el ranking del ratio de población por uso de criptomonedas ese año.

Pero las consecuencias no fueron solamente positivas. El éxodo chino generó que se dispare el consumo de energía, poniendo en peligro la soberanía energética del país con respecto a otros rubros de producción. Este punto es interesante a destacar, puesto que Kazajstán cuenta con una matriz energética diversificada (aunque dependiente de los combustibles fósiles) y es uno de los mayores productores de energía del mundo, destacando principalmente en fuentes energéticas como el carbón y el gas. Además, es un importante productor y exportador de uranio.

Matriz energética de Kazajstán. Fuente: Agencia Internacional de Energía.

Pero, ¿por qué es importante este dato? Porque un país de tales capacidades productivas vio su seguridad energética sitiada debido a un mercado, que creció exponencialmente por una condición externa. La migración de los mineros digitales desde China puso en jaque a la economía kazaja, obligándolo a regular este mercado que llegó a significar un cuarto de la producción mundial.

De esta manera, se reguló la explotación de criptoactivos. Luego de las regulaciones, la participación de Kazajstán descendió del 27% de octubre de 2021 al 4% en 2023, explicados por una nueva migración de los mineros hacia otros países de la región. Este acontecimiento generó que el grande de Asia Central le ceda el puesto, en términos de participación, a otro país de la región: Uzbekistán, país que llegó a legalizar el comercio de criptoactivos.

Kazajistán alcanzó un pico estimado del 27,3 % de participación en el hashrate global de Bitcoin durante octubre de 2021, aunque ese valor no representa un promedio mensual, sino un máximo puntual registrado dentro del mes. Por otro lado, el dato promedio más difundido corresponde a agosto de 2021, cuando el país concentraba aproximadamente el 18,1 % del poder de minado global, según el Cambridge Bitcoin Electricity Consumption Index. Tras ese pico, su participación disminuyó progresivamente, y para enero de 2022 se ubicaba en torno al 13,2 %, lo que refleja una estabilización posterior al ingreso masivo de mineros tras la salida de China.

Las regulaciones

Entre las medidas sancionadas, se comenzaron a aplicar tarifas elevadas para el uso intensivo de energía, algo que es clave para el minado de criptoactivos; medidas regulatorias con un control mayor sobre las operaciones; y el lanzamiento, por parte del gobierno kazajo, de una nueva moneda digital, regulada por el Banco Central, para competir con estos activos.

Para profundizar en las normas, el accionar del Estado kazajo fue sorprendente. El mismo año en que se recibió la migración de mineros, el presidente Kassym-Jomart Tokayev enmendó el código impositivo nacional para sumar un impuesto al uso intensivo de energía para la minería de criptoactivos. Esta enmienda se encargó de establecer el cobro de la tarifa de electricidad para aquellas personas físicas o jurídicas que desarrollen esta actividad. A estas personas se les cobra 1 tenge por kWh consumido – lo que significan US$ 0,0018 a día de hoy –.

Kassym-Jomart Tokayev anunciando la enmienda al régimen impositivo. Fuente: Bitcoinist

Esto, a pesar de aplicarse desde el 1 de enero de 2022, logró controlar el primer cimbronazo que generó el ingreso masivo a la República de Kazajstán de mineros que, aprovechando el bajo precio de la red de distribución energética nacional, la pusieron en jaque.

La primera regulación mencionada presenta una clara sinergia con otra de las medidas tomadas: la de controlar las operaciones. El control es necesario y complementario puesto que, las personas que deben pagar el impuesto mencionado, están establecidas en una lista presentada por el Comité de Seguridad Informática, dependiente del Ministerio de Desarrollo Digital.

Todas estas medidas, como se explica en el subtítulo anterior, causaron una drástica caída en la cantidad de operaciones mineras entre 2021 y 2023, año en que volvieron a aumentar, aunque sin recuperar la abrupta caída. Pero, a veces, un paso hacia atrás son dos hacia adelante. La pérdida de beneficios por parte del gobierno kazajo se compensa con un control más riguroso de las transacciones de estos activos, evitando dejar al azar otras problemáticas que traen este tipo de activos monetarios.

Evolución de la actividad minera de Bitcoin en Kazajstán entre enero de 2020 y abril de 2023. Fuente: CBECI, Kazakh Blockchain Technology Association, Hashrate Index

Los casos más conocidos se relacionan con el lavado de activos por medio de criptomonedas. En un estudio de la Universidad Nacional del Comahue, se explica que estas actividades se llevan a cabo aprovechando el anonimato que otorgan las billeteras virtuales, que permite a quienes efectúan las transacciones de criptoactivos dispersar la información y perder a los organismos encargados de su control.

Minen tranquilos, pero bajo nuestras reglas

Hacia 2024, la medida impositiva sufrió ciertas modificaciones para intentar mantener la población de mineros legales en el país. Los cambios realizados consistieron en aumentar el valor del kWh consumido de 1 tenge a 2 tenges, lo que a primera vista parece expulsar a los mineros. Pero lo cierto es que esta tarifa se cobra a las personas que minen criptoactivos utilizando la red nacional de distribución energética.

Para los mineros que desarrollen la actividad con energía propia o energía renovable, la tarifa se mantiene en 1 tenge. Esto logró matar no dos, sino tres pájaros de un tiro. Esta medida incentiva a los mineros a generar energía renovable, lo cual permite al país diversificar aún más su matriz energética; pero también alivia la sobrecarga de la red energética nacional, otrora puesta en jaque. Y, lo más importante de todo, mantiene a los mineros que se quedaron desarrollando la actividad en el país.

La medida que llama la atención: el tenge digital

Lo más interesante sobre este tópico es la introducción de un activo nacional que pueda competir con las criptomonedas que podríamos denominar “tradicionales”. Hacia 2021, el Banco Nacional de Kazajstán lanzó una prueba piloto de una moneda llamada “Moneda Digital del Banco Central” (CBDC por sus siglas en inglés). Dicha moneda es conocida informalmente como el tenge digital.

Este proyecto fue mantenido durante los años siguientes, presentando informes de su desarrollo; pasando por los debates de su implementación hasta el lanzamiento de la primera fase del proyecto en 2023 y sus resultados. Esta primera fase incluye la metodología de monitoreo a los bancos privados y a los usuarios de criptoactivos mediante una página web nacional, la cual es utilizada por los empleados de la Corporación Nacional de Pagos.

Además se explica el diseño de la nueva plataforma para transaccionar con tenge digital, la cual conecta a los usuarios con la moneda, pero con los bancos privados como intermediarios; con el fin de regular las transacciones de activos digitales y evitar las transacciones marginales.

Sistema de la plataforma del tenge digital. Fuente: Banco Nacional de Kazajstán

Este modelo muestra el sistema tradicional de bancos, que conecta a las personas (físicas y jurídicas) directamente con el banco privado. Pero agrega el “Tier I”, que muestra la interacción de los bancos privados con el Banco Nacional, quienes son las entidades que pueden transaccionar en tenge digital. Como se explica en el informe, los usuarios pueden atesorar sus ingresos abriendo cuentas digitales en los bancos para convertir sus tenges en tenges digitales. Todo esto mediante aplicaciones digitales gestionadas por los bancos privados.

Esta primera fase mostró resultados optimistas con respecto a su implementación. Entre ellos, se demostró la interoperabilidad de diferentes sistemas y servicios con la posibilidad de pagos instantáneos; la viabilidad del sistema de transferencias sin interrupciones; y la escalabilidad de la plataforma, con el fin de integrar el proyecto por completo al sistema de pagos nacional. Además, el mismo informe explica que existe la posibilidad de mejorar los servicios a los usuarios, incluyendo potencialmente contratos inteligentes, programabilidad de pagos, anonimato personalizable, transacciones fuera de línea y más.

Placa de presentación del Tenge Digital. Fuente: VISA

Situación actual de la criptominería

A día de hoy se registran 75 empresas mineras oficiales radicadas en Kazajstán, lo que permite al Estado nacional una abultada recaudación en términos de impuestos. Pero es importante destacar que esta recaudación está acompañada de un buen control y monitoreo, puesto que en 2024 se descubrieron ciertas violaciones de mineros en Kazajstán, lo que permitió rectificar a dichos mineros y aumentar la recaudación por las multas aplicadas.

Instalación de 180 MW de Enegix en Ekibastuz, Kazajstán. Fuente: Enegix

Por otra parte, el aumento del costo del kWh por hora no generó un descenso significativo en el consumo de energía nacional, por lo que Kazajstán se preocupa por aumentar su producción energética. Es por esto que se encuentra cooperando con Rosatom (la corporación estatal rusa de energía atómica) y CNNC (la Corporación Nacional Nuclear de China), con el objetivo de construir dos plantas de energía nuclear, para ampliar su capacidad de producción y mejorar su seguridad energética. Esto le permitiría satisfacer el consumo de las diferentes industrias, y hasta incluso posibilitar el ingreso de más mineros que desarrollen la actividad en el país.

Kassym-Jomart Tokayev y Xi Jinpingg en una reunión en Astaná, Kaazajstán, donde se firmó el acuerdo con la CNNC. Fuente: Euractiv

Además, en una comunicación parlamentaria publicada en mayo de este año y dirigida al Banco Nacional, donde Olzhas Kuspekov, uno de los legisladores de la Cámara Baja, propuso la reglamentación del mercado de criptoactivos y la implementación de una moneda virtual estatal, con el fin de regular las transacciones de los mismos. El “mercado gris” de estos activos, como lo llamó el parlamentario, ha aumentado exponencialmente en el último tiempo, por lo que regularlo, tanto con leyes directas, como con medidas económicas, podría dar garantía de un mercado menos volátil.

Las propuestas de Kuspekov fueron aceptadas por el Banco Nacional y la entidad monetaria comenzó a aplicarlo abriendo la posibilidad de acumular reservas en un criptoactivo nacional. En principio, estas reservas se financiarían con activos incautados o expropiados y con actividades de minería de origen estatal, y vendría de la mano con el anuncio de la “Crypto City”, una nueva prueba piloto anunciada por Tokayev. La prueba consistiría en habilitar una zona donde se pueda desarrollar el comercio, tanto de bienes como de servicios, abonando con criptomonedas.

Pioneros sí, pero con garantías

Kazajstán está intentando llevar a cabo una implementación pragmática de este mercado. Si bien es cierto que las criptomonedas le pueden traer un gran beneficio al país, no se puede dejar de lado las complicaciones que esto puede significar. El colapso de la red energética, el peligro de lavado de dinero y redes ilegales de financiación, y la producción de energía verde; son temas que se deben tratar en conjunto con los beneficios de este mercado, y el gobierno kazajo lo comprende.

Aún cuando la competencia con Uzbekistán sobre el tema va en aumento, la prioridad está en generar un ecosistema seguro para los negocios, tanto para los mineros como para los usuarios y para otras industrias. Es por esto que la implementación de un sistema de triangulación entre los usuarios, los bancos privados y el Banco Nacional, sumado a la posibilidad de una criptomoneda nacional de reserva; dan cuenta de un gobierno comprometido con la problemática, que no se deja llevar por la liberación de mercado, guiado solamente por los beneficios de un nuevo rubro. De esta manera, el objetivo de Kazajstán se sitúa en ser un blockchain hub, con la seguridad y las garantías que eso conlleva.

Astaná Hub, el parque tecnológico internacional más grande de nuevas empresas de TI en Asia Central. Fuente: Sputnik / Vladislav Vodnev

Previous post Desde la estepa kazaja al sur del mundo: Abai en la mirada chilena
Next post El corazón budista de Asia Central

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Cerrar