La historia temprana de Georgia se erige sobre tres pilares fundamentales: sus vínculos con el mundo griego, su temprana conversión al cristianismo y la llegada de la dinastía Bagrátida al poder.
Al ser uno de los primeros estados del mundo en adoptar oficialmente esta fe (siglo IV), Georgia forjó una identidad espiritual y geopolítica única frente a los grandes imperios. Esta herencia milenaria fue la herramienta que la dinastía Bagrátida supo integrar y consolidar; no solo expandieron fronteras, sino que utilizaron la fe como la columna vertebral del reino, construyendo un relato de legitimidad divina que permitió fusionar los antiguos estados de Cólquida e Iberia en una nación unificada: Sakartvelo.
Tras 1991, se produjo un despertar religioso masivo: muchos regresaron al cristianismo ortodoxo, cuya Iglesia institucional encabezada por el Patriarcado de Moscú emergió como aliada estratégica del nuevo orden político. Sin embargo, un sector significativo consideró la ortodoxia oficial excesivamente institucional, jerárquica y comprometida con el poder estatal.
La modernidad japonesa de entreguerras se configuró como un fenómeno híbrido, en el que lo internacional y lo local coexistieron dentro de un mismo horizonte estético.
A diferencia del art déco europeo o estadounidense, caracterizado por la monumentalidad y el énfasis industrial, el art déco japonés se distinguió por una mayor contención visual.
La evolución del Estado soviético no debe entenderse como un proceso monolítico, sino como una sucesión de transformaciones estructurales que exigen una periodización rigurosa.
La transición desde el periodo de entreguerras hacia el apogeo del estalinismo y la subsiguiente descompresión iniciada con la llegada de Nikita Jrushchov al poder en 1953 revela una mutación profunda en las lógicas de control y administración estatal de las poblaciones soviéticas.
La guerra civil de Tayikistán (1992-1997) estalló tras la independencia de la Unión Soviética, enfrentando al gobierno secular del presidente Rahmon Nabiyev (y posteriormente de Emomali Rahmon) contra una heterogénea oposición islamista y democrática agrupada en la Oposición Unida Tayika (OUT).
El conflicto, marcado por violaciones a los derechos humanos y decenas de miles de muertos, tuvo una fuerte dimensión regional e internacional, donde Irán desempeñó un papel contradictorio: siendo el primer Estado en reconocer la independencia tayika, brindó apoyo multinivel a la oposición islamista, lo que generó una profunda desconfianza inicial en Dushanbé. Sin embargo, las relaciones bilaterales han mejorado en los últimos años.
Las fotografías que se describen a continuación capturan escenas de un período crucial: las últimas décadas del dominio otomano sobre Palestina, que se extendió desde su conquista en 1516-1517 hasta...
Sir Satrio, también conocido como Disconesia, es un selector apasionado cuyo profundo amor por el funk y el disco indonesio comenzó en la escuela secundaria. Pasó incontables días rebuscando en...
El chánzú (纏足) fue la práctica de la China Imperial mediante la cual se les deformaba los pies a las niñas y jóvenes con el objetivo de desarrollar los que se denominó como «pies de loto».
Con orígenes que se remontan a la dinastía Tang (618-907), el chánzú fue expandiéndose progresivamente a través de la geografía y las clases sociales chinas a lo largo de mil años, trascendiendo todo tipo de conflictos y cambios dinásticos, hasta convertirse en el paradigma de la belleza y la posición social de la mujer.