Master of Artes en Estudios Coreanos por la Universidad de Sogang, Corea del Sur. Licenciada en Traducción e Interpretación por la Universidad de KAZGUU, Kazajstán.
Su interés de investigación cubre la historia del comunismo asiático causado por el Imperio Japonés a principios de la década de 1900 y la historia postsoviética.
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¿Se obligó a las mujeres a descubrirse? ¿Se les presionó? ¿Y cuántas murieron en el proceso?
Estas preguntas aún rondan la historia de la llamada «emancipación femenina» de Asia Central. Lo que a menudo se recuerda como un acto simbólico de progreso (la eliminación del velo) fue, en realidad, un proceso complejo y a menudo trágico que entrelazó política, ideología y valentía personal.
La campaña Hujum, lanzada en 1927 en todo el Turquestán soviético, se describe a menudo como un intento estatal de modernizar a las mujeres musulmanas obligándolas a quitarse el velo. Sin embargo, considerarla una simple imitación de Europa o Rusia sería engañoso. La eliminación del velo no solo fue una política impuesta desde arriba, sino también un momento en el que muchas mujeres comenzaron a verse como agentes de cambio, en lugar de receptoras pasivas de la reforma. Para algunas, sacarse el velo fue una declaración política; para otras, un acto de desafío personal. Simbolizaba la libertad, pero para miles se convirtió en una sentencia de muerte.

El 8 de marzo de 1927, el segundo secretario del Comité Central de Uzbekistán, Akmal Ikramov, se dirigió a los lectores del periódico estatal Pravda Vostoka1 con las siguientes palabras, dando inicio al movimiento Hujum:
“Es imposible hablar de la verdadera emancipación de la mujer y de la igualdad genuina mientras exista la paranja2. Mientras la paranja subsista, será difícil resolver otros problemas sociales.”
Hoy en día, esta frase se interpreta principalmente de dos maneras:
- El gobierno soviético otorgó a las mujeres igualdad de derechos, convirtiéndolas en ciudadanas de pleno derecho.
- Como potencia imperial, la URSS impuso sus leyes sin tener en cuenta las tradiciones culturales locales.
Existe una tercera perspectiva: la lucha por la igualdad de la mujer en Asia Central comenzó mucho antes de 1927, antes de la declaración oficial del Movimiento Hujum. La campaña se originó en los esfuerzos de los reformistas locales (Jadidistas3), quienes buscaron cambiar el rol de la mujer en la sociedad a pesar de la resistencia de los líderes tradicionales y religiosos. Al igual que los debates sobre la dote matrimonial (kalym)4 entre los intelectuales masculinos, la educación de las niñas y otras tradiciones, el Hujum no fue el primer intento de plantear la cuestión de los derechos de la mujer. Desafortunadamente (o quizás, afortunadamente), en cualquier sociedad, la condición de la mujer siempre se convierte en la medida de su desarrollo.

Las voces antes de 1927
Las demandas de emancipación de las mujeres comenzaron mucho antes de la llegada de los soviéticos.
Ya en 1907, una mujer del Turquestán llamada Najie envió un mensaje a la facción musulmana de la Duma del Imperio Ruso. En su carta, escribió: «Nuestros hombres nos han encerrado entre cuatro paredes, ocultándonos durante años. Que los miembros musulmanes de la Duma concedan a las mujeres todos los derechos: somos madres de la nación, la mitad de la humanidad. El progreso y la pureza de la nación dependen de nosotras». Sus palabras reflejan la creciente conciencia entre las mujeres musulmanas de que su exclusión no era un decreto divino, sino una construcción social.
Para 1917, mujeres como Oipocho Djalilova ya desafiaban las costumbres. Oriunda de Tashkent y educada en el jadidismo, apareció en público sin velo dando un gesto pequeño pero simbólico que reflejaba una transformación social más amplia. Durante el Día Internacional de la Mujer de 1922, miles de mujeres de Samarcanda caminaron sin velo por las calles. Dos años después, se celebraron concentraciones similares en los barrios de Tashkent. Estos actos, silenciosos, locales y autoorganizados, demuestran que el movimiento por la liberación femenina no fue simplemente producto de la ideología soviética, sino parte de un despertar intelectual más amplio.

El terror que siguió
Cuando comenzó el movimiento Hujum en 1927, la violencia se desató casi de inmediato. En tan solo seis meses, entre 1927 y 1928, 235 mujeres fueron asesinadas por opositores a la campaña, no por furia espontánea, sino mediante actos planificados con el fin de aterrorizar a otras y obligarlas a obedecer. Los asesinatos continuaron, entre 1927 y 1929, alrededor de 2000 mujeres fueron asesinadas por no llevar velo. Incidentes violentos similares ocurrieron en los departamentos de mujeres (Zhenotdel5) kazajos y durante las «yurtas rojas», cuando miembros del Partido, entre ellos trabajadores, instructores de campañas de alfabetización y profesionales del derecho, recorrieron la estepa para educar tanto a mujeres como a hombres.
Uno de los casos más inquietantes fue el de Nurjon Yuldoshojayeva, una actriz adolescente del valle de Ferganá, quien, tras regresar a casa de una gira de teatro, fue llamada por su hermano a una habitación y apuñalada hasta la muerte. Cuando llegó la policía, confesó tranquilamente que la había matado porque se había quitado el velo.

El miedo se extendió rápidamente y muchas mujeres comenzaron a cubrirse de nuevo. Las más jóvenes mediante los tradicionales gorros Doppi, mientras que las mayores recurrieron a pañuelos que les ocultaban el cabello y el rostro. Incluso miembros del Partido Comunista intentaron cubrirse el cabello con un pañuelo para evitar las críticas.
Según la historiadora Marianne Kamp, los hombres que decidieron asesinar a mujeres por quitarse el velo no fueron víctimas del colonialismo ruso, ellos mismos fueron agentes que decidieron manifestar su oposición. En otras palabras, quienes se oponían a la eliminación velo podían enfrentar la campaña alegando religión, buenas costumbres y responsabilidad familiar, pero optaron por un método más violento.
La división intelectual
Estas tensiones no se limitaban a las familias. En 1917, mucho antes del Hujum, los intelectuales musulmanes del Turquestán ya se habían dividido en dos grupos: Shura-yi Islam y Shura-yi Ulama.
Los reformistas jadidistas de Shura-yi Islam apoyaban la educación y la participación de las mujeres en la vida pública. A pesar de ser bastante progresistas y liberales, los jadidistas rara vez consideraron la emancipación de las mujeres como una liberación. Para ellos, el papel de las mujeres consistía en educarse con el fin de ser una buena madre para las generaciones futuras, en ese sentido, la emancipación en este sentido seguía siendo limitada y no otorgaba a las mujeres real autonomía.
Mientras tanto, los académicos conservadores de Shura-yi Ulama rechazaban la emancipación femenina por completo, temiendo que los jadidistas cayeran bajo la influencia de los bolcheviques y los socialistas europeos. Esta división ideológica revela que la liberación de la mujer no era un concepto importado, sino una cuestión local controvertida, debatida en mezquitas, periódicos y hogares.
Una lucha desde abajo
Para comprender el Movimiento Hujum, hay que mirar más allá de la propaganda. Sí, la campaña fue de arriba hacia abajo, orquestada por el estado soviético. Pero la emancipación de las mujeres en Asia Central también fue una lucha de abajo hacia arriba: librada por mujeres que escribieron, hablaron y actuaron mucho antes de que Moscú emitiera sus decretos. Su lucha no fue solo contra el patriarcado, sino contra la idea de que la liberación pudiera imponerse por la fuerza. Cuando hablamos de la eliminación del velo, debemos recordar que no se trataba simplemente de quitarse un trozo de tela; se trataba de exigir visibilidad, dignidad y el derecho a decidir por sí mismas.

Referencias
- Islamov S. (2019). Ideological conflict of «Shurai Islamiya» and «Ulama Jamiyati»: Gender equality, policy and religion. European Journal of Research and Reflection in Educational Sciences Vol, 7(12).
- Kamp, M. (2008). The new woman in Uzbekistan: Islam, modernity, and unveiling under communism. University of Washington Press.
- Northrop, D. T. (2016). Veiled empire: gender and power in Stalinist Central Asia. Cornell University Press.
- La «Verdad de Oriente», fundado en 1927, es hasta el día de hoy el principal periódico de Uzbekistán en idioma ruso ↩︎
- Prenda femenina tradicional de Asia Central, similar en cobertura a la Burka afgana. ↩︎
- El Jadidismo fue un movimiento intelectual existente en los territorios musulmanes del Imperio Ruso, entre las últimas décadas del siglo XIX e inicios del siglo XX, que proponía la integración entre las creencias islámicas y los valores de una sociedad moderna. ↩︎
- Otra tradición matrimonial centro asiática muy discutida consiste en el “rapto de la novia”, aún presente, en especial, en zonas rurales. ↩︎
- El Zhenotdel fue la sección del Partido Comunista de la Unión Soviética creada en 1919 encargada de las políticas vinculadas a las mujeres. Fue disuelta en el año 1930. ↩︎
