Egresada de Relaciones Internacionales en la Universidad Europea de Valencia.
Mi ferviente interés por descifrar las complejidades del mundo me ha llevado a profundizar en los aspectos políticos, económicos y sociales que dan forma a las relaciones internacionales. Actualmente me desempeño como estudiante de prácticas en diversas entidades.
Desde Wrocław, el colectivo EABS (Electro-Acoustic Beat Sessions) se ha convertido en una de las voces más singulares del nuevo jazz europeo. Su música parte del cruce entre tradición y experimentación, reinterpretando figuras clave como Krzysztof Komeda o Sun Ra, al tiempo que dialoga con el hip-hop, la electrónica y otras escenas contemporáneas.
En esta conversación con Revista Tarpán, hablamos con Marek Pędziwiatr, pianista, tecladista y voz de la banda, sobre los orígenes de EABS en la escena underground polaca, su manera de trabajar a partir de la “reconstrucción desde la deconstrucción” y su interés por traducir historia, identidad y memoria en sonido, sin perder de vista el futuro.
¿Cómo describiríais y presentaríais a EABS con vuestras propias palabras?
EABS empezó como un encuentro entre personas. Surgió como una especie de jam session en nuestra ciudad, que es Wrocław (a veces la gente la confunde con Varsovia). Había un club llamado Puzzle Club en Wrocław. Éramos Spisek Jednego (un DJ que nos presentó), nuestro batería Marcin, Adam Kabaciński tocando el bajo y yo, y simplemente empezamos a hacer jams.

Todo estaba basado en beats de hip-hop, y explorábamos la música a través de la improvisación en ese espíritu. Algunos músicos iban y venían. A algunos les gustaba lo que hacíamos, pero no podían seguirnos. Otros se quedaron más tiempo, y así fue como se formó la banda, de manera natural, a través de la experiencia musical en directo.
Más adelante empezamos a grabar discos. Cuando empezamos a trabajar con la música de Krzysztof Komeda, sentimos algo diferente. Había una especie de energía y orgullo al trabajar con algo que pertenecía a nuestra propia cultura.
A menudo se describe el arte de Europa del Este como“melancolía eslava”. No sabíamos muy bien qué significaba, pero nuestra música empezó a ser descrita así. Incluso cuando la música es alegre, puede sonar melancólica. Quizá viene de la historia. Polonia y Europa del Este tienen un pasado difícil. Puedes sentir ese “toque de tristeza” cuando miras en profundidad. Eso fue lo que descubrimos trabajando con la música de Komeda.

A lo largo de vuestros discos parece haber un hilo común. ¿Qué habéis descubierto a través de ese proceso?
Con cada álbum descubrimos cosas nuevas y, al mismo tiempo, es siempre lo mismo. No lo planeamos. Es la idea de la luz.
La primera palabra en Repetitions, nuestro primer álbum, es brightness: “brightness, everyday practice”. Si recorres todos nuestros discos, esa idea continúa. El siguiente es Slavic Spirits, donde el último tema se llama Przywitanie Słońca, que significa “saludo al sol”. Es luz, una especie de catarsis. Después de hablar de nuestro trauma nacional, ese último tema trae luz, una especie de esperanza y perdón.
El siguiente álbum es Discipline of Sun Ra, inspirado en Sun Ra, la luz en persona, la iluminación en persona. Pero en este disco nos centramos en algo distinto, la disciplina. Sun Ra decía que no hay libertad sin disciplina, y eso se convirtió en nuestro foco principal.
En nuestra banda hay una especie de democracia, pero la democracia necesita disciplina, de lo contrario, se convierte en anarquía y caos. Sun Ra puede parecer alguien “de otro mundo”, pero tenía una orquesta, y aunque había libertad, necesitaba disciplina para que todo funcionara.
Me recuerda al cosmos: tiene que haber orden. Creo que no hay coincidencia en ese orden. Hay una especie de armonía entre los planetas.
Al final, todo vuelve a la luz.
A veces describís vuestro trabajo como “reconstrucción desde la deconstrucción”. ¿Qué significa esta idea para vosotros y cómo influye en vuestro proceso?
Esta idea viene de nuestro mánager y productor ejecutivo, Seb Lover. También es buen amigo mío. Cuando hacemos un disco, nos ponemos en contacto y hablamos mucho, y así fue como se desarrolló.
Creo que esta frase es la base de EABS. Empezó en la época del Puzzle Club en Wrocław, durante aquellas jam sessions. Tomábamos, por ejemplo, The World Is Yours de Nas, producida por Pete Rock, que sampleaba a Ahmad Jamal. Cogíamos ese tema y lo tocábamos en directo, reconstruyéndolo o deconstruyéndolo.
Esta idea aparece cada vez que trabajamos con música, ya sea de otros o nuestra. Cuando compongo, hablando por mí, vengo del mundo del beatmaking. Creo algo como un collage de samples, añado teclados en directo y luego lo llevo al local de ensayo.
Incluso con nuestras propias composiciones hacemos lo mismo. Reconstruimos la deconstrucción.
Vuestra colaboración con el grupo pakistaní Jaubi reúne tradiciones musicales muy distintas. ¿Cómo empezó y qué aprendisteis de esa experiencia?
Todo empezó cuando la gente de Astigmatic Records, el sello con el que trabajamos, descubrió en SoundCloud a músicos de Pakistán que tocaban beats de J Dilla con instrumentos tradicionales. Era algo único, pero también muy parecido a lo que hacíamos nosotros, reconstrucción desde la deconstrucción. Tomaban beats construidos a partir de samples y los recreaban con instrumentos tradicionales.

Astigmatic decidió publicar ese material, grabado en condiciones muy básicas, con un grabador sencillo. Ese fue el primer EP de Jaubi, Deconstructed Ego. Tras su éxito, llegó incluso a oídos de Madlib, decidieron continuar y hacer un álbum completo, invitando a músicos externos. Invitaron a Tenderlonious y a mí.
Cuando recibí el mensaje de que iría a Pakistán a grabar con Jaubi, me sorprendí. Conocía algo de su música tradicional, pero no en profundidad. Escribí mi composición y fui con la mente abierta, preparado para lo que fuera.
En el estudio, una de las primeras cosas que nos dijeron fue que dejáramos el ego fuera. La idea era simplemente crear algo bonito juntos. Yo esperaba aprender de ellos, pero fue en ambas direcciones, ellos también aprendían de nosotros. Cuando llevé mi composición “Mosty”, el músico de sarangi dijo que estaba feliz de aprender una melodía polaca. Para mí era algo salido de mi imaginación, pero para ellos tenía otro significado.
Trabajar con ragas fue una gran lección. Un raga es un conjunto específico de notas que debes seguir. Si tocas fuera de él, aunque la nota encaje, está mal. Esa limitación exige concentración y disciplina, me recordó de nuevo a Discipline of Sun Ra.
Más tarde nos reunimos en Polonia para grabar juntos como grupo ampliado. Jaubi vino a nosotros y de repente había nueve músicos en el estudio. No había partituras. El compositor se sentaba delante y transmitía la música directamente a cada músico. Era un proceso muy natural, como si la música pasara de persona a persona.
Pasamos tres días grabando así, sin ensayos. Al final de la última sesión, salimos fuera, el estudio estaba en las montañas, y había un arcoíris enorme. Se sintió como una señal, como si el cielo nos dijera “gracias por la música”.
¿Cómo ha evolucionado vuestro sonido y hacia dónde se dirige ahora?
Hemos rendido mucho homenaje a nuestros referentes, desde Krzysztof Komeda hasta Slavic Spirits, que, aunque basado en composiciones propias, se centraba en nuestro pasado y nuestros traumas. También rendimos homenaje a Sun Ra y a Tomasz Stańko. Tomamos su música del pasado y la hicimos sonar como el futuro.
El siguiente paso, en el que estamos trabajando ahora, es un nuevo álbum basado en composiciones originales, centrado únicamente en el futuro. Seguirá relacionado con la luz, pero a mayor escala. Probablemente se llamará Radiation.
La radiación tiene aspectos positivos y negativos. Por un lado, puede destruir a la humanidad, por otro, puede salvarla. Puede entenderse de forma física o filosófica. No queremos forzarlo demasiado, pero queremos que esta música suene como el futuro, como nada que hayamos hecho antes.
Si alguien descubre vuestra música por primera vez, ¿qué debería entender de vuestro enfoque?
Nuestra idea principal es traducir la realidad en música: pasado, presente y futuro.
No queremos hablar solo de música, eso es aburrido. Queremos poner intención en el sonido. Nos gusta hacerlo. Nuestra música contiene tanto sonido como información, ya sea visible u oculta.
¿Creéis que la música puede preservar o comunicar aspectos de la cultura y la historia de una forma distinta a otros formatos?
Quizá. Intentamos traducir la realidad en música y hablar de cosas importantes a través de ella.
No somos políticos ni escritores, no tenemos ese tipo de impacto. Pero tenemos nuestra música, nuestras mentes y manos creativas. Eso es lo que podemos aportar.
Si estos sonidos tienen significado, si contienen algún tipo de información, no sabemos qué efecto tendrán. Puede que cambien algo, puede que no.
