Magíster en Desarrollo y Cooperación Internacional del Instituto de Estudios Internacionales de la Universidad de Chile. Diplomado en Estudios Chinos. Licenciado en Historia de la Universidad de Chile.
Entre los hitos que marcaron la agenda internacional en septiembre, destacaron las masivas manifestaciones sociales en Nepal, protagonizadas por la denominada “Generación Z”, jóvenes urbanos desencantados de la situación política y económica del país que, azuzados por el decreto de cierre de las redes sociales y por el escándalo causado por la vida de lujos y despilfarro de los hijos de la clase política, impulsaron una movilización que logró derribar el gobierno del Primer Ministro Khadga Prasad Oli y que, en la que imágenes como el incendio del Parlamento y de otros edificios públicos, serán sin duda parte del legado histórico que dejará el año 2025.
En este contexto, conversamos con Nirab Gyawali, abogado especialista de la Oficina de Inversiones de Nepal (OIBN), quien desde Katmandú nos cuenta sus impresiones sobre el escenario político y social nepalí, las causas que llevaron al estallido y sus expectativas del futuro de un país que aún tiene la tarea de consolidar y proteger sus instituciones republicanas luego de derribar, en 2008, la última monarquía hinduista del planeta.
Sobre Nirab Gyawali

Abogado. Masters Of Laws de la Universidad de Beijing (China). Actualmente se desempeña como experto legal y de desarrollo institucional de la Oficina de Inversiones de Nepal (OIBN).
¿Cuál era el contexto político y social de Nepal cuando comenzaron las protestas?
Para entender este asunto es necesario comprender en primer lugar a la sociedad, en especial a las nuevas generaciones. En Nepal, antes de 19901, no teníamos una democracia multipartidista, teníamos un sistema Panchayat2, el cual consistía en un parlamento interno del Rey. Los partidos políticos estaban prohibidos.
En 1990, luego de una revolución popular, obtuvimos una Constitución, la cual consagró la democracia multipartidista bajo la forma de una monarquía constitucional, lo qué causó el rechazo de algunos partidos de izquierda que planteaban el fin inmediato de la monarquía.

Todo esto causó que, a partir de 1996, sectores de izquierda tanto dentro como fuera del parlamento decidieran comenzar la lucha armada contra el Gobierno, insurrección que duró diez años hasta el año 2006. En este período, en el año 2005, el Rey disuelve el parlamento y se suspendieron las elecciones, marginando a los partidos que participaban de la política institucional, Esto, además de causar el fin del apoyo de India al gobierno, impulsó a los partidos constitucionalistas a apostar por el fin de la monarquía.

Esto trajo consigo el surgimiento de la Segunda Revolución Popular, en la primavera de 2006, la cual en primer lugar causó la eliminación de todos los privilegios del monarca y, luego, la elección de una Asamblea Constituyente que eliminó la monarquía y transformó Nepal en una República.
Pero lo interesante de todo esto, para el tema que estamos hablando, es que la clase política no ha cambiado en Nepal en las últimas décadas, es la misma clase política y liderazgos desde la década de 1990 hasta el día de hoy.
Había falta de movilidad social, de cambio de élites…
Una parte de la actual élite política vino desde la Revolución Armada, el Partido Maoísta creó una nueva forma de élite, pero la mayor parte de la élite política son las mismas que desde los 90s y, por supuesto, en una democracia tercermundista la especulación y la corrupción no son cosas nuevas.
Todo esto fue generando rabia contra la clase política y, mientras tanto, ha surgido una generación completamente nueva, acostumbrada a las tecnologías de la información y para quienes la lucha de las generaciones anteriores para restaurar o conseguir la democracia son cosas del pasado y dadas por hecho. Entonces, la lucha histórica no ha significado mucho para ellos porque no la han vivido, lo que han podido ver en su vida a través del internet es el primer mundo, donde al menos se observan sistemas donde impera una mayor igualdad, y eso nos está dando un país del cual la mayoría de la juventud quiere irse para buscar un mejor futuro.
Podrían haber muchas razones para esto. La primera es socioeconómica, Nepal es un país sin salida al mar y que tiene una capacidad limitada para atraer inversión extranjera, en particular considerando que estamos entre medio de dos potencias gigantescas, como China e India con grandes ventajas de población. Además, somos un país de fronteras abiertas, lo que trae consigo que nuestras nuevas generaciones tienen un buen dominio de inglés y han sido expuestos al mundo exterior, entonces, la clase política le ha fallado a esta aspirante nueva generación y se fue consolidando una suerte de descontento social. Aún cuando esta nueva generación no tenga la requerida madurez política para hacerse cargo de la nación.
¿Había una posibilidad de sacar a la vieja clase política mediante una salida electoral? Yo pienso que sí, en contraste con las democracias electorales de Bangladesh y Pakistán, nuestras elecciones son relativamente muy justas. Por supuesto que existen infracciones menores como en todas partes, pero no son elecciones como en Bangladesh donde la totalidad de la oposición las ha boicoteado y el partido gobernante tiene la cancha libre o como en Pakistán en donde hay evidencia sólida de fraudes electorales, somos una democracia relativamente limpia en comparación al resto del Sur de Asia y había una solución electoral al actual problema.

Pero lo que ocurre es que nadie pensó que la protesta del 8 de Septiembre sería tan violenta y llegaría a esta magnitud. Los organizadores originalmente provenían de las clases medias, hijos e hijas de la clase media que tenían algunas demandas. Pero el Gobierno comenzó a implementar una ley que requiere el registro de las plataformas de redes sociales basándose en un argumento sobre artistas extranjeros, pero la cual traía el riesgo de ser usada potencialmente para cortar o limitar la libertad de expresión.
Básicamente, la Ley requirió que las redes sociales se registraran en Nepal, lo cual no hicieron, después de tres avisos sin respuesta el Gobierno optó por bloquearlas. Y el levantamiento de este bloqueo se convirtió en el punto central de las manifestaciones.
En segundo lugar, justo antes de las protestas se viralizaron en redes sociales videos de los Nepobabies, hijos e hijas de la clase política que mostraban un estilo de vida extremadamente lujoso y extravagante, lo que causó rabia dentro de la población.
Aún así, nadie pensaba que la revolución sería así. No fue una revolución vertical, sino que horizontal, no había claridad absoluta de quien estaba organizando y convocando a las protestas sino que hubo muchos grupos que se adhirieron sin anticipar que esto podría pasar. Y, de pronto, justo cuando la manifestación se acercaba al edificio del Parlamento la situación comienza a ponerse muy hostil y los manifestantes logran ingresar.
La investigación no se ha iniciado aún. El nuevo gobierno ha declarado públicamente que creará una comisión de investigación, la cual aún no ha sido creada. Hay especulaciones, y no solo especulaciones, sino que tienen cierta base, de que existieron fuerzas externas que provocaron la violencia en esta protesta. Algunas fotos muestran cómo los partidarios de la monarquía y sectores de otros partidos provocaron la violencia. En el primer día murieron 19 personas.
Un elemento característico de esta movilización fue la quema y saqueo de importantes edificios públicos, tales como el Parlamento, la Casa de Gobierno, la Corte Superior de Justicia y las casas de los dirigentes de la clase política. ¿Cómo reaccionó el Gobierno y qué causas explican el fracaso de los sistemas de seguridad?
Basándome en las noticias que han surgido hasta ahora, lo que sucedió después de la protesta es que el Primer Ministro observó debilidad en las fuerzas de seguridad. Una de las principales razones está en el pilar de inteligencia, nosotros tenemos nuestra propia división de inteligencia criminal. El ex Primer Ministro ha estado afirmando que no se le informó lo suficiente para que se pudieran tomar medidas preventivas de seguridad proporcionales a la magnitud de la agitación. Eso fue un factor.

Supongo que hubo una falla de seguridad en el control de la manifestación, la agitación era muy evidente. Hay informes periodísticos de que lo que sucedió en la reunión del comité de seguridad la misma noche del 8 de septiembre es que el Primer Ministro estaba apuntando al jefe de las fuerzas de seguridad. Al día siguiente, la gran devastación ocurrió: el Parlamento y la Casa Presidencial se derrumbaron, así como las propiedades del liderazgos oficialistas más leales, Los incendios ocurrieron justo el segundo día.
Algunos medios escribieron que el Primer Ministro no fue rescatado por el ejército de Nepal hasta que presentó su renuncia y que no fue el propio presidente3, tras la agitación inicial, quien realmente inició la negociación con los sectores movilizados, sino que fue el ejército quien realmente lo obligó a negociar. Así que algunas personas afirman que esto es un golpe suave. La veracidad de estos informes aún debe comprobarse, porque en un momento tan cambiante como este, surgen múltiples afirmaciones de todo tipo.
Desde el exterior se ha hablado mucho de las generaciones más jóvenes como pilares de las protestas. ¿Crees entonces que existió alguna otra fuerza involucrada?
No puedo afirmar que haya fuerzas externas involucradas, pero ha ocurrido algo muy sorprendente. Por ejemplo en Nepal hemos apoyado el principio de una sola China desde el principio, y tanto política como constitucionalmente hablando no reconocemos al gobierno tibetano en el exilio. Esta es la primera vez en la historia de Nepal que el gobierno tibetano4, que se refugia en la India, ha felicitado a un nuevo primer ministro y también han dicho que si bien los esfuerzos previos por mejorar la situación de los refugiados tibetanos que residen en Nepal fueron en vano ahora confían plenamente en que con este gobierno pueden trabajar juntos, que los tibetanos también pueden formar parte del gobierno y contribuir al desarrollo del país.
Tengo esta especulación, una especulación personal, pero es algo sin precedentes. El único interés de China en Nepal son los asuntos tibetanos, porque el interés chino en Nepal, como lo afirman con frecuencia, es que las fuerzas pro-tibetanas no utilicen su territorio.

En segundo lugar, hubo algunos líderes populistas, como por ejemplo el alcalde de Katmandú, inmensamente popular. Él ha declarado que no estaba involucrado en la revolución, pero después de ella, ha tenido un rol muy relevante en canalizar las consecuencias inmediatas de la agitación tras la salida del primer ministro. Fue él quien dijo: «por favor, reúnanse con el jefe del ejército nepalí y disuelvan el parlamento». Se ha especulado sobre su aspiración política de cambiar Nepal desde un modelo parlamentario de corte occidental a un gobierno ejecutivo unipersonal, que es lo que un líder populista o aspirante a líder populista querría, entonces han sido muchos datos interesantes y rostros que aparecen justo después de la movilización y la situación es muy fluida.
Dentro del espectro político nepalí, ¿Qué partidos apoyaron la movilización y cuáles permanecieron oficialistas?
Creo que, aunque ideológicamente los partidos tradicionales tienen posiciones diferentes, en términos de trabajo son prácticamente iguales debido a las limitaciones constitucionales. Por ejemplo, la Constitución garantiza la propiedad personal y eso involucra que no hay cambios significativos en impuestos ni en otras cuestiones similares, esté quien esté en el Gobierno. Tenemos un sistema electoral mixto, lo que, constitucionalmente, dificulta mucho que un partido tenga la mayoría en todo el parlamento y da lugar a que los políticos formen coaliciones de Gobierno.
Básicamente, en Nepal hay tres fuerzas principales: el Partido del Congreso Nepalí, el Partido Marxista Leninista Unido y el Maoísta, y las bases de los dos partidos más relevantes, el Partido del Congreso, que es partidario de la economía liberal, y el PMLU, que es básicamente un partido socialista moderado, se aliaron y formaron el Gobierno, por lo que políticamente no había una oposición muy viable en el parlamento. Esto fue causante del aumento de la ira popular, en especial de los jóvenes, contra la clase política.
¿Las manifestaciones incluyeron a otros grupos sociales, tales como los sectores rurales o las minorías étnicas, o fueron fundamentalmente protagonizadas por la juventud urbana?
Fue principalmente agitación urbana. No tuvo repercusión en ninguna comunidad en particular, ya que en Nepal ese es un tema que fue trabajado durante la redacción de la Constitución. Hubo cierta manifestación de política identitaria pero a muy pequeña escala, ya que no hay ningún partido político que represente a una comunidad étnica o religiosa en particular. No constituyen aquí una fuerza política significativa, a diferencia de Bangladesh, donde por ejemplo los islamistas radicales son sin duda una fuerza política allí.
En Nepal se ha producido un acontecimiento muy interesante, único en el mundo: la elección de la nueva primera ministra mediante la plataforma Discord. ¿Ha obtenido la nueva primera ministra la legitimidad política necesaria para conformar un gobierno o la situación sigue en el aire?
Ella ahora está en proceso de ampliar su gabinete, con tres ministros, cuatro incluyéndose a ella. Está invitando a gente seria como ministros que antes estaban fuera de los partidos tradicionales, en especial tecnócratas, lo cual ha generado cierta reticencia. Ahora bien, este gobierno tiene un mandato constitucional muy limitado, es un gobierno transitorio que debe celebrar elecciones en seis meses.

Entonces la Constitución de 2015 sigue legitimada…
Creo que los últimos acontecimientos han dejado algunos puntos que deben ser resueltos, como la disolución del Parlamento o el hecho de que una persona a la que constitucionalmente le está prohibido ser Primer Ministro sea la nueva Primera Ministra. Esto es un tema que debe ser sometido a revisión judicial una vez que la Corte Suprema pueda retornar a sus funciones habituales.
En términos de legitimidad política, un gobierno que ha surgido de una crisis suele obtenerla en el futuro basándose en el éxito de su mandato. Sin embargo, la legitimidad constitucional es una cuestión generalmente distinta de la legitimidad política. Personalmente, no estoy satisfecho con esta revolución debido a que el objetivo declarado de esta movilización, en un principio, no era derrocar al gobierno. El primer ministro no pudo mantener el Estado de Derecho, por lo que murieron muchas personas y terminó siendo más una cuestión moral que el primer ministro haya renunciado.
Pero no había una base sólida para disolver el parlamento, porque dentro del parlamento, una figura diferente, aceptable, podía surgir y ejercer como Primer Ministro. Y esto es muy importante para un país como Nepal, pues atravesamos un proceso de inestabilidad durante un largo período transitorio, en el que nos llevó más de ocho años implementar la constitución tras la Segunda Revolución y poco a poco el país avanzaba hacia la estabilidad política. Sí, hubo problemas, ya que se denunciaron casos de corrupción de una magnitud sin precedentes, sin embargo, aquí, la población podía cambiar el gobierno en un año y medio más sin cambiar la Constitución.

Nuestra Constitución no fue formada por una comisión constitucional, fue creada por una Asamblea Constituyente electa popularmente, y cada cláusula y artículo de la Constitución fue aprobado por un quórum supramayoritario. Fue un cambio radical en la política.
Claro, el sistema federal establecido constitucionalmente estaba perdiendo impulso o aceptación. Tenemos tres niveles de gobierno: el nivel central (gobierno federal), el gobierno provincial y el gobierno municipal. Con el tiempo, lo que se podía empezar a observar, por ejemplo en las redes sociales, es que la gente no reconocía la relevancia del nivel provincial intermedio. Se preguntaban la utilidad de este y los costos que generaba al presupuesto nacional. Esto generó descontento, pero lo interesante es que este asunto no ha sido un objetivo declarado ni ha sido parte de una agenda para negociar hasta el momento.
¿Qué futuro esperas para Nepal en los próximos años? ¿Crees que esta revolución resolverá al menos en parte las contradicciones que la causaron?
Creo que los pasos que se tomen y la seriedad de los actores definitivamente determinarán el resultado, lo que puedo decir es que nosotros somos un país muy necesitado de inversión extranjera. Tenemos un déficit significativo y está el tema de la propiedad pública y privada que fue destruida. Esto trae un problema de seguridad que tenemos que abordar, como la seguridad de los negocios e inversiones que pudimos abordar con un esfuerzo significativo en los últimos 10 o 12 años. Así que creo que es un retraso en ese sentido. Si la situación se normaliza no sé cómo el inversor potencial lo verá, un factor importante en los análisis de riesgo es la estabilidad de un país.
Además, se ha tenido que redirigir parte importante del presupuesto fiscal a la reconstrucción de edificios y propiedad pública que han sido destruidos o dañados, lo cual imposibilitará usar esos recursos en otras necesidades.
Por último, hay sectores que temen por la seguridad de la generación futura y la estabilidad del país, por lo que esto puede producir otra ola de fuga de cerebros.
¿Crees que existe el riesgo de que Nepal vuelva a ser una monarquía u otra forma de gobierno no democrático?
Espero que haya una elección, porque si no, lo que se genera es otro vacío político. Y cuando hay un vacío, una serie de ideas extraconstitucionales podrían ser probadas. Sí, hay un riesgo de eso.
Y también una cosa muy importante, que no puede ser olvidada en esta conversación, es que una sociedad frustrada no cree que pueda cambiar su situación por sí misma, sino que necesita un mesías que venga como líder y cambie todo y esa idea se convierte en la búsqueda de un líder populista. Sí, hay un riesgo de un surgimiento populista. Esto debido a la insatisfacción con la clase política actual, la ineficiencia en la entrega de los servicios públicos y las noticias a diario sobre corrupción.

Lo que se produce con esto es que la población quiere que venga un líder que cambie todo y que lleve las cosas de forma autoritaria. Pero una sociedad, un país, no puede funcionar sin un sistema adecuado, construir uno no es un trabajo muy fácil, entonces cuando la gente está frustrada hay riesgo de un surgimiento populista y lo que significa es que muchos actos extraconstitucionales o extralegales podrían ser justificados.
Por ejemplo, hoy en día hay un rechazo público contra los simpatizantes del gobierno anterior, tanto aquellos que tienen una mera afinidad a un partido político o incluso las empresas que en algún momento han sido acusadas de dar donaciones significativas a la clase política vieron sus negocios fueron vandalizados o quemados, Así que el riesgo es que la sociedad perciba que algo es bueno y lo otro es malo, y la narrativa que se ha desarrollando hasta ahora es catalogar a los simpatizantes de los partidos anteriores como personas malas. Es el mayor riesgo que veo como ciudadano de este país.
¿Crees que Nepal estuvo progresando en los últimos años?
Creo que sí, en términos de infraestructura y economía estábamos creciendo, especialmente después del 2006, cuando finalizó la guerra civil. Tuvimos un shock económico por la pandemia de COVID-19 y en 2015 cuando ocurrió la Segunda Revolución, pero en general los indicadores estaban mejorando. Sin embargo, a medida que la infraestructura y la economía aumentaban también lo hacía la corrupción.
Ahora bien, las redes sociales, como no tienen control y es difícil distinguir entre información y desinformación, hacían aumentar la percepción de la corrupción, la cual comenzó a ser parte del subconsciente de la población y es parte de la naturaleza humana basar nuestra opinión en lo que otras personas están pensando, a lo que se agrega que el algoritmo de las Redes Sociales fomenta esa tendencia. No es que la corrupción no hubiera existido, pero son dinámicas que se sumaron.
- En Nepal se utiliza el Calendario Vikram Sambat, de tradición hinduísta y que se encuentra entre 56 y 57 años por delante del Calendario Gregoriano. En esta entrevista, las fechas están establecidas de acuerdo a este último. ↩︎
- El Sistema Panchayat fue impuesto por el Rey Mahendra en 1961 tras un Golpe de Estado. Inspirado en un tradicional sistema de organización local del Sur de Asia, fue utilizado para convertir a Nepal en una monarquía absoluta de facto ↩︎
- De acuerdo a la Constitución de 2015, el Presidente es el Jefe de Estado y sus atribuciones son fundamentalmente ceremoniales y es el Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas, por su parte, el Primer Ministro se hace cargo del Poder Ejecutivo del País. ↩︎
- Su nombre oficial es «Administración Central Tibetana», y tiene su sede en Dharamshala, India. ↩︎
