Pueblos del Taimyr: Sobrevivencia, globalización y cambio climático en el Ártico ruso

Además de los problemas ecológicos, una de las principales dificultades que impiden la preservación del modo de vida nómada sigue siendo el acceso a la educación y la conservación de la diversidad lingüística.

La cooperación internacional es esencial para una gobernanza ártica sostenible e inclusiva, especialmente ante el acelerado cambio climático y el aumento de las tensiones geopolíticas. Sin embargo, desde la invasión rusa de Ucrania en 2022, la colaboración en el Ártico se ha visto gravemente afectada.

Graduada en Ciencias Políticas y estudiante de máster en Global Studies, en la Universidad de Lund, Suecia.

Especializada en postcolonialismo, seguridad y migración.

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Taimyr es la región continental más septentrional de Eurasia, situada en el extremo norte de Siberia, dentro del territorio del Krai de Krasnoyarsk. Abarca la península de Taimyr y los territorios árticos y de tundra adyacentes entre los ríos Yeniséi y Jatanga. Esta tierra es un lugar de permafrost, renos, pueblos nómadas y vientos implacables. 

Está bañada por los mares de Kara y de Láptev, y se extiende más allá del Círculo Polar Ártico. El clima es severo: en invierno las temperaturas pueden descender hasta los −62 °C, y en verano rara vez superan los +14 °C.

Mar de Láptev. Fuente: Wikimedia

Taimyr: el extremo norte de Asia

Formalmente, esta zona fue incorporada al Imperio ruso en el siglo XVII, cuando los cosacos llegaron por primera vez en el curso de la colonización de Siberia. Sin embargo, la inclusión administrativa real y el establecimiento del control ocurrieron de forma gradual, y a partir de finales de la década de 1920 comenzó la sedentarización, la colectivización y la destrucción del modo de vida tradicional.

En Taimyr viven cinco pueblos indígenas numéricamente pequeños: los enets, los nganasanos, los dolganos, los evenkis y los nenets. Hoy en día, representan aproximadamente el 30 % de la población del Distrito Taymyrsky Dolgano-Nenetsky, en la Federación Rusa. Entre ellos, los más pequeños en número son los enets (unas 200 personas) y los nganasanos (unas 800). Estos pueblos tradicionalmente llevaban un estilo de vida nómada, dedicándose a la cría de renos, la caza y la pesca.

«Mosaico dolgano». Fuente: Go Artic
En el tambor chamánico está representada la concepción dolgana del universo. Según las leyendas de los pueblos indígenas, el mundo se divide en tres niveles: superior, inferior y medio. En el mundo medio viven los seres humanos, y solo los chamanes pueden viajar entre los mundos con la ayuda de los espíritus. El sistema de creencias de los pueblos árticos es muy similar al chamanismo de otros grupos étnicos siberianos.
Fuente: Go Artic

Durante mucho tiempo, la inaccesibilidad de Taimyr contribuyó a la preservación de sus recursos terrestres y subterráneos. El desierto ártico de la península servía como refugio seguro para los renos salvajes del norte, cuya numerosa población se mantenía gracias a sus migraciones hacia las costas árticas, adonde no llegaban ni cazadores ni pastores.

Solo en tiempos recientes, las modernas tecnologías geológicas y extractivas han permitido a las compañías industriales comenzar una explotación activa de los recursos minerales del Ártico taimyrense. En este sentido, la explotación a gran escala de Taimyr apenas comienza, a pesar de la ya larga historia del Combinado Metalúrgico de Norilsk. Actualmente, se trata de enormes reservas de petróleo y gas, lo que implica una expansión igualmente masiva de la infraestructura industrial. La multiplicación de los proyectos de extracción de minerales e hidrocarburos se convierte así en un nuevo factor clave en la comunicación y el desarrollo de la gestión de recursos de Taimyr.

Norilsk Nickel. Fuente: Ninaras – Wikimedia

El “Quinteto de Taimyr” (los dolganos, nenets, nganasanos, evenkis y entse) representa el corazón cultural y social del extremo norte siberiano. Estos cinco pueblos indígenas constituyen un mosaico étnico único en esta península, y aunque comparten territorio y desafíos comunes, cada uno mantiene su propia lengua, cosmovisión, tradiciones y formas de vida. Dentro del diálogo indígena local, no es raro encontrar debates sobre los orígenes de cada pueblo o sobre cuál cultura es más “auténtica”, pero la convivencia diaria refuerza una identidad compartida, tanto colectiva como individual.

La Casa de las Artes Populares de los Pueblos Indígenas del Norte ‘Chum’ en Dudinka. En este espacio se enseña artesanía tradicional y es posible ver de cerca sus viviendas y estilo de vida nómada. Al recibir a los visitantes, se realiza un ritual de ofrenda al fuego.
Fuente: Yulia Nevskaya – Go Artic

El pueblo más septentrional de la región son los nganasanos, pertenecientes a la rama samoyeda de la familia urálica. Hasta mediados del siglo XX, mantuvieron una vida relativamente aislada, practicando el matrimonio endógeno, lo que ayudó a conservar su lengua y cultura. Los dolganos, de lengua túrquica, surgieron de una mezcla histórica entre evenkis, yakutos y rusos, y su idioma refleja esta fusión, con gran cercanía al yakuto.

Los nenets y los entse también hablan lenguas samoyedas, aunque difieren significativamente en tamaño poblacional: los nenets son uno de los pueblos indígenas más numerosos del Ártico, mientras que los entse apenas alcanzan unos cientos de personas y se consideran en riesgo de desaparición. Originarios del valle del Yeniséi, muchos entse se han asimilado a los nganasanos, y su lengua y cultura están al borde de la extinción, lo que preocupa seriamente a los especialistas en patrimonio indígena.

«Familia yuraka Yalka. Niños pequeños del samoyedo Piotr Lebed». Región de Turujansk. 1907, 1908 o 1916. Autor: A.Y. Tugarinov.
Fuente: Pueblos desaparecidos de Rusia. Los enets – Culture.ru

El reno salvaje del norte: sustento y cultura

La situación de la población de renos salvajes de Taimyr genera una creciente preocupación. En las últimas dos décadas, el número de estos animales ha disminuido drásticamente. En el territorio de Rusia se distinguen cinco grandes manadas de renos del norte, de las cuales la más grande es la de Taimyr: en distintos años se contabilizaron entre 600 mil y un millón de ejemplares.

Sin embargo, si en 2003 la población de renos de Taimyr contaba con aproximadamente 598 mil ejemplares, en 2023 los científicos lograron encontrar tan solo 107 mil. Los ecologistas y científicos del Instituto de Investigación de Agricultura del Centro Científico de Krasnoyarsk de la Academia de Ciencias de Rusia advierten que la población de renos salvajes de Taimyr está al borde de la extinción. Según su estudio, en los próximos 1–2 años el número de animales podría caer por debajo del umbral crítico de 88.770 ejemplares, tras lo cual la recuperación natural sería prácticamente imposible. Incluso si la población no desaparece por completo, perderá su valor comercial y ya no podrá sostener ni la economía local ni el modo de vida tradicional de los pueblos indígenas, para quienes el reno salvaje sigue siendo la base de su supervivencia.

En el verano de 2025, con el apoyo de la compañía Rosneft y en colaboración con la Universidad Federal de Siberia, se planea realizar investigaciones de campo en la parte occidental de la península de Taimyr. Durante la expedición, los científicos colocarán collares satelitales a renos salvajes para rastrear sus desplazamientos a lo largo de las rutas migratorias occidentales. Estos datos permitirán comprender cómo están cambiando los caminos migratorios debido al impacto climático y humano, y serán fundamentales para diseñar medidas eficaces de conservación de la población.

Para muchas familias en Taimyr, el reno salvaje del norte no es simplemente un animal. Es alimento, transporte, ropa, ingresos, la posibilidad de reparar la casa, comprar libros escolares para los niños y pagar el viaje hasta la ciudad.

Según la ley, los pueblos indígenas tienen derecho a cazar hasta ocho renos salvajes al año por persona, una cifra que aunque en apariencia es generosa, la posibilidad de conseguir un solo reno es extremadamente alta. En la práctica, los cazadores se organizan en grupos comunitarios, capturan varias decenas de animales, procesan la carne, la transportan para su venta, y con el dinero recaudado compran lo estrictamente necesario: materiales de construcción, combustible, alimentos. Y nada más:

Sólo hay suficiente para la comida. No se puede enviar a un niño a estudiar, no se puede curar, no se puede construir una casa.

En Wild Reindeer: Ethnic Traditions and the Current Situation in Taymyr (Perevalova, 2022).

Los habitantes locales tienen un profundo respeto por los renos. Entre los nenets, por ejemplo, existe una regla no escrita: por abundantes que sean los hongos en la tundra, no deben recolectarse, porque son alimento para los renos. Los científicos ven en esto no solo una razón cultural, sino también biológica: los pueblos del norte tienen dificultades para digerir la trehalosa, un tipo de azúcar presente en los hongos.

La poesía y el arte local a menudo están profundamente ligados al reno, símbolo de vida, libertad y conexión con la tundra:

Los dolganos tienen una costumbre:
Compartir la primera caza.
¡Recuérdalo, niño!
Ofrece al huésped el mejor pedazo.
El segundo, para los ancianos.
¡Recuérdalo, niño!
Una creencia antigua dice:
La suerte visita a quien
no la esconde de los demás.
¡Recuérdalo, niño!…

La primera caza
(Traducción del poema de Ogdo Aksiónova)
La poeta E.E. Aksiónova. Fuente: Go Artic

Las principales causas de la desaparición del reno salvaje en Taimyr son la expansión industrial del territorio (especialmente la intensificación de la extracción de petróleo y gas), la contaminación ambiental y el aumento de la caza furtiva. El uso de tecnología moderna (motos de nieve, navegadores GPS, armas de alto calibre) permite a los cazadores acceder a zonas remotas, y el volumen real de caza suele superar con creces las cuotas permitidas por la ley.

Contaminación, caza furtiva y cambio climático

El factor climático desempeña un papel crucial. El Ártico se está calentando hoy en día el doble de rápido que el resto del mundo, y el calentamiento más acelerado se ha registrado precisamente en Taimyr. El desplazamiento de las estaciones, el deshielo del permafrost y el cambio en las zonas de vegetación alteran las rutas tradicionales de migración y hacen a los animales más vulnerables, incluso frente a los cazadores furtivos. Además, el calentamiento provoca la desaparición del líquen, la principal fuente de alimento de los renos. En busca de comida, los rebaños migran desde la parte occidental de la península hacia el centro, el este y hasta Evenkia.

Los cambios climáticos también afectan a otras especies de fauna: especialistas advierten sobre posibles riesgos epidemiológicos, ya que la alteración de las rutas migratorias de aves y otros animales puede facilitar la propagación de infecciones zoonóticas, incluyendo cepas peligrosas de gripe aviar.

La pesca también sufre las consecuencias de catástrofes tecnogénicas: el derrame de combustible diésel en Norilsk en 2020 provocó la contaminación de los ríos y la muerte masiva de peces, amenazando la pesca, que es una fuente fundamental de alimento para muchas familias.

Para los pueblos indígenas de Taimyr, esto no es solo una crisis ecológica: es la pérdida de los fundamentos de su existencia. Si desaparecen el reno y el pez, desaparecerán también los asentamientos, el modo de vida y toda una cultura milenaria ligada a la tundra.

La situación política en Rusia complica cada vez más el trabajo de las organizaciones que defienden los derechos de los pueblos indígenas. Tras la catástrofe ecológica ocurrida en Taimyr en 2020, cuando miles de toneladas de productos petroleros se derramaron en un río debido a un accidente en una instalación de la empresa Norilsk Nickel, las comunidades locales no lograron obtener respuesta ni de las autoridades ni del sector empresarial. Esto llevó a una mayor actividad del fondo «Batani«, una organización creada para proteger los derechos de los pueblos indígenas del Norte, Siberia y el Lejano Oriente. El fondo lanzó una campaña internacional con un llamamiento a Elon Musk: «No compres níquel de Norilsk Nickel», ya que Tesla estaba buscando proveedores de materiales para baterías. Gracias a esta iniciativa, el problema atrajo la atención de los medios, defensores de derechos humanos e inversores, y varios bancos suizos importantes se retiraron del capital de la empresa. Sin embargo, en mayo de 2025, la Fiscalía General de Rusia declaró al fondo como una «organización indeseable», acusándolo de «actividades anti rusas». Esta decisión forma parte de una tendencia general de presión sobre activistas y organizaciones que intentan hablar públicamente sobre los derechos de los pueblos y el medio ambiente en un contexto de represión creciente dentro del país.

A pesar de las duras condiciones, muchas personas siguen llevando una vida nómada, tal como lo hicieron sus antepasados durante siglos. La diferencia es que hoy en día, en las viviendas móviles casi siempre hay señal de celular y una tableta con juegos para los niños, y como fuerza de tracción se usan no solo renos, sino también motos de nieve.

Educación nómada

Además de los problemas ecológicos, una de las principales dificultades que impiden la preservación del modo de vida nómada sigue siendo el acceso a la educación y la conservación de la diversidad lingüística.

Durante el primer periodo soviético existieron escuelas nómadas adaptadas al estilo de vida de los pueblos indígenas. No obstante, con la implementación del programa de sedentarización a partir de 1938, comenzó la eliminación de estas escuelas nómadas.

Una gran cantidad de niños nómadas se vieron obligados a estudiar en internados. A finales del siglo XX, tras la disolución de la Unión Soviética, Rusia comenzó a revisar su política educativa hacia los pueblos indígenas minoritarios del Norte. Ante las críticas al sistema de internados por la rusificación forzada, la pérdida del conocimiento étnico y la ruptura traumática con la familia, surgieron las primeras iniciativas para crear escuelas nómadas. Las primeras regiones donde se comenzaron a abrir estas escuelas fueron la República de Saja (Yakutia) y la región de Amur.

Aprendiendo a escribir! Jasavako (el futuro primerizo de la foto) ya está en 5º curso. Distrito de Yamal, YANAO (Okrug Autónomo de Yamalo-Nenets). Fuente: A. Terejina, A. Volkovitski / Expedición «Gente Auténtica».

El nuevo modelo de educación nómada fue concebido como una alternativa a los internados: una forma de recibir educación primaria sin separarse de la familia ni del modo de vida tradicional. La idea no era tanto garantizar el acceso a la alfabetización, sino preservar la lengua, la cultura y las prácticas económicas. A partir de ese momento, la escuela nómada empezó a percibirse no como un fenómeno temporal o simbólico, sino como una forma adaptada a las necesidades del estilo de vida itinerante.

Según los datos de 2023, en Rusia 4676 familias llevaban un modo de vida nómada en territorios de actividades tradicionales de los pueblos indígenas del Norte, Siberia y el Lejano Oriente, incluido Taimyr. Sin embargo, la educación nómada en Rusia sigue siendo un fenómeno no sistemático: sólo unos pocos niños de familias nómadas indígenas acceden a las llamadas escuelas nómadas.

En Taimyr, la educación nómada se presenta en casos aislados y se realiza principalmente en forma de escuelas primarias o jardines infantiles móviles, como ocurre entre las familias de pastores de renos dolganos en el distrito de Khatanga. Estas escuelas funcionan de manera estacional, trasladándose con los campamentos o impartiendo clases cerca de las rutas de migración. Aunque Taimyr participa en esta práctica desde finales de los años 1990, estos proyectos siguen siendo excepcionales: la mayoría de los niños aún asisten a internados.

En los últimos años se han hecho esfuerzos por revitalizar la educación nómada y consolidarla jurídicamente. En marzo de 2024, el Consejo de la Federación aprobó una ley sobre organizaciones educativas nómadas. Según el documento, se establece legalmente la posibilidad de que las autoridades públicas creen las condiciones necesarias para que los pueblos indígenas pequeños accedan a la educación preescolar y primaria. Esto permitirá acercar la enseñanza a los lugares de pastoreo nómada y ampliar su cobertura mediante la creación de centros educativos móviles en las zonas de residencia y actividad tradicional.

Además, por una orden emitida el 1 de septiembre de 2024, en Rusia se permitió a los jardines infantiles crear grupos nómadas para niños de los pueblos indígenas del Norte. Esta orden, en esencia, legalizó el concepto de “grupo preescolar nómada”. Se trata de un grupo móvil dentro de una organización de educación preescolar que acompaña los desplazamientos de las familias nómadas. También puede funcionar como una variante del grupo familiar.

Sin duda, es positivo que en el país se aprueben leyes que faciliten el funcionamiento de las instituciones educativas nómadas, pero sin la acción activa de los líderes locales, proyectos etnoculturales y financiamiento adecuado, resulta muy difícil recuperar una cultura perdida.

Nidos lingüísticos y nuevas generaciones

Se están haciendo esfuerzos por conservar no solo el modo de vida tradicional, sino también las lenguas y expresiones culturales, pero la vitalidad étnica de los cinco pueblos indígenas de Taimyr depende directamente de la actividad de sus élites étnicas y de los proyectos etnopolíticos y culturales que estas impulsan.

A medida que envejecen los hablantes fluidos, cada vez menos jóvenes aprenden las lenguas ancestrales, lo que pone en peligro la herencia cultural que ha sostenido a las comunidades árticas durante milenios.

Desde 2012, los esfuerzos de las comunidades locales en Taimyr han dado lugar al proyecto «Nido lingüístico«, una metodología de inmersión total destinada a preservar lenguas en peligro de extinción. Esta técnica fue desarrollada originalmente en Nueva Zelanda a finales de los años 70 para revitalizar el idioma maorí.

En la escuela del asentamiento de Potápovo, por ejemplo, se ha abierto un grupo de estudio del idioma enets. Niños enets, cuyos padres ya no hablan la lengua materna, estudian cinco días a la semana durante 10 horas, comunicándose exclusivamente en enets. El objetivo es formar una nueva generación de hablantes y preservar la identidad cultural del pueblo.

Sin embargo, como señala Daria Bolina, la única especialista en el idioma enets en Taimyr, la falta de transmisión intergeneracional y las limitaciones del entorno escolar siguen siendo grandes obstáculos: “la mayoría de los padres no hablan el idioma nativo, y la enseñanza escolar no proporciona una base suficiente para convertirlo en lengua de uso cotidiano”.

Geopolítica ártica

Los cambios que están ocurriendo en la vida de los pueblos indígenas de toda la región ártica han adquirido hoy un carácter global. Se trata de transformaciones en la infraestructura que rodea al ser humano (los objetos, construcciones, herramientas y medios de transporte) que son componentes inseparables del entorno vital y del espacio en el que se habita. Estos cambios, a su vez, influyen en los mecanismos de las relaciones sociales entre las personas, así como en la conexión entre los seres humanos, los animales y el mundo que los rodea.

La cooperación internacional es esencial para una gobernanza ártica sostenible e inclusiva, especialmente ante el acelerado cambio climático y el aumento de las tensiones geopolíticas. El Ártico abarca más de 14 millones de kilómetros cuadrados y alberga a aproximadamente 4 millones de personas, incluidos más de 40 pueblos indígenas. Esta vasta región se extiende por ocho países con territorios árticos: Canadá, Dinamarca (a través de Groenlandia), Estados Unidos, Islandia, Noruega, Suecia, Finlandia y Rusia.

Región del Ártico. Fuente: Wikimedia

Sin embargo, desde la invasión rusa de Ucrania en 2022, la colaboración en el Ártico se ha visto gravemente afectada. Rusia, que posee aproximadamente la mitad de la costa ártica (más de 24.000 km) y genera entre el 12 y el 15 % de su PIB nacional, así como el 20 % de sus exportaciones a través de su zona ártica, se encuentra ahora cada vez más aislada de foros multilaterales como el Consejo Ártico. Esta ruptura en la cooperación ha afectado no solo a la investigación científica y la gobernanza marítima, sino que también ha paralizado los esfuerzos conjuntos para abordar los derechos indígenas y la protección ambiental.

Al mismo tiempo, Rusia está intensificando la militarización de la región teniendo la presencia militar ártica más fuerte desde la Guerra Fría. La invasión también provocó la expansión de la OTAN, con Finlandia y Suecia abandonando décadas de neutralidad para solicitar su adhesión. En este contexto, la exclusión de Rusia de los diálogos cruciales pone en peligro la gobernanza inclusiva y basada en el conocimiento que el Ártico necesita urgentemente, especialmente cuando las comunidades indígenas se ven desproporcionadamente afectadas por las presiones climáticas e industriales a lo largo de rutas como la Ruta Marítima del Norte (NSR).

Referencias

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Debanck, L. (2024). Arctic Exceptionalism under Scrutiny: A qualitative content analysis of the increasing securitisation in the European Arctic. Centre for European Research (CERGU). Available at: CERGU WP 2 2024_Lena Debanck.pdf

Gosnell, R., & Bastian, K. (2023, November 15). The dynamics of the Arctic region in a changing world. Per Concordiam. Available at: https://perconcordiam.com

Gustafsson, P. (2021). Russia’s ambitions in the Arctic towards 2035 (FOI Memo 7624). Swedish Defence Research Agency (FOI). Available at: Russia’s ambitions in the Arctic towards 2035 (foi.se)

Perevalova, E. V., & Kisser, T. S. (2021). Taimyr: Etno-proyectos y líderes. Etnografía, (2 [12]), 166–193.

Perevalova, E. V., & Kisser, T. S. (2022). Pueblos indígenas de Taimyr: «El derecho a vivir en su propia tierra». Boletín de Arqueología, Antropología y Etnografía, (4 [59]), 180–188.

Stotskaya, D. R., & Muratov, R. R. (2020). Problemas ecológicos del Ártico y formas de solucionarlos. La Ciencia a través del prisma del tiempo, (11), 7–9.

Stroeve, J. C., Notz, D., Dawson, J., Schuur, E. A., Dahl-Jensen, D., & Giesse, C. (2025). Disappearing landscapes: The Arctic at+ 2.7° C global warming. Science, 387(6734), 616-621.

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