Lejos de tratarse de un enclave militar aislado, Granada fue un reino vibrante, estratégico, sofisticado y profundamente integrado en las redes políticas del Mediterráneo. Su resistencia no fue un accidente, sino el resultado de cálculos fríos, suerte geográfica, apuestas geopolíticas audaces, y una constante capacidad de adaptación al entorno y las situaciones.
Catalunya y Palestina (2-1) escriben historia futbolística en Montjuïc
Casi 30.000 personas desafiaron el frío de un martes de noviembre para subir a uno de los puntos más altos de la ciudad de Barcelona (España): el Estadi Olímpic Lluís...
