Eldaniz Gusseinov es especialista en estudios europeos e internacionales. Su esfera de interés es la política exterior de la Unión Europea y los miembros de esta organización en Asia Central, así como los procesos políticos internos en la Unión Europea.
Eldaniz estudió en Andrássy University Budapest en Budapest, Bergische Universität Wuppertal, Universität Hamburg y Kazakh-German University.
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Me encuentro con muchos análisis sobre cómo la confrontación militar iraní-israelí afecta a los países de Asia Central en términos de logística y comercio. Sin embargo, las relaciones entre Asia Central e Irán todavía se basan más en el potencial futuro que en los logros concretos: el comercio general es modesto y el volumen de carga en tránsito desde Asia Central no es especialmente alto.
El verdadero punto de inflexión es la frontera de mil kilómetros entre Irán y Turkmenistán. Algunos colegas argumentan que el terreno es demasiado montañoso para travesías a gran escala, pero los números hablan por sí solos. Según el Ministerio de Relaciones Exteriores de Turkmenistán, más de dos mil ciudadanos extranjeros ya han cruzado esta frontera debido al conflicto en el Medio Oriente:
«Los puestos de control de Turkmenistán han recibido a más de 2.000 personas: ciudadanos de estados de Asia Central, Rusia, Corea, Emiratos Árabes Unidos, Arabia Saudita, Omán, Bahréin, Qatar, Kuwait, Alemania, Suiza, Dinamarca, Reino Unido y otros países», señaló en un comunicado el Ministerio de Relaciones Exteriores de Turkmenistán.


El ministerio añade que alrededor de medio centenar de países han pedido a Turkmenistán que ayude a evacuar a sus ciudadanos de Irán. Ashgabat dice que está tomando todas las medidas necesarias: los corredores de transporte terrestre y el aeropuerto internacional de Ashgabat se están utilizando para garantizar que los extranjeros puedan viajar a casa sin obstáculos.
Si la situación dentro de Irán se desestabiliza aún más, Asia Central sentirá el impacto. Un flujo masivo de salida desde las provincias orientales de Irán podría aumentar hacia Turkmenistán. Ashgabat, que normalmente restringe la circulación, tendría que transformarse en un centro humanitario, aprovechando los recursos de los Estados vecinos y de actores externos. Las líneas ferroviarias uzbekas y kazajas se enfrentarían a la presión de los vuelos chárter de evacuación y los convoyes por carretera.
Con este telón de fondo, las repúblicas de Asia Central esperan fervientemente que Irán e Israel encuentren formas de reducir la escalada, porque el conflicto ya está suponiendo una pesada carga para su vecindad.
El contenido de esta columna de opinión es de exclusiva responsabilidad de su autor, y no refleja necesariamente la línea editorial de Revista Tarpán.
