Integrante del Departamento de Eurasia del Instituto de Relaciones Internacionales de la Universidad Nacional de la Plata; Máster en Estudios Latinoamericanos Erasmus+ LAGLOBE (Universidad de Salamanca, Universidad de Estocolmo, Universidad Sorbonne Nouvelle - Paris 3).
El 31 de agosto de 2026, mientras Kirguistán celebraba el 35º aniversario de su independencia, el recién inaugurado estadio Bishkek Arena abrió sus puertas para dar inicio a los VI Juegos Nómadas Mundiales (World Nomad Games, WNG), los Juegos Olímpicos del deporte tradicional de los pueblos nómadas de Eurasia.
Más de tres mil atletas de más de cien países se dieron cita hasta el 6 de septiembre en Bishkek y en la región del lago Issyk-Kul para competir en 43 disciplinas que muy pocos espectadores fuera de Asia Central podrían nombrar de memoria: desde la lucha ecuestre hasta la cetrería, pasando por juegos de mesa milenarios. Entre esos miles de atletas hubo, también, un puñado de representantes latinoamericanos que llegaron a competir en disciplinas poco habituales para la región.


Una idea nacida en Cholpon-Ata
Los Juegos Nómadas Mundiales nacieron en Kirguistán en la primera mitad de la década de 2010, impulsados por el entonces presidente Almazbek Atambáyev, y recibieron un respaldo político decisivo con la Declaración de Bishkek de 2012, adoptada en una cumbre que reunió a Kirguistán, Azerbaiyán, Kazajstán y Turquía.
La primera edición se celebró en Cholpon-Ata, a orillas del lago Issyk-Kul, del 9 al 14 de septiembre de 2014, con la participación de 583 atletas de 19 países que compitieron en diez disciplinas. Cholpon-Ata repitió como sede en 2016 y 2018, antes de que los Juegos salieran por primera vez de Kirguistán rumbo a İznik, Turquía, en 2022, y después a Astaná, Kazajstán, en 2024.


Las modalidades: un mapa de las disciplinas nómadas
El programa deportivo de los VI Juegos Nómadas Mundiales, según el sitio oficial del evento, reunió 43 disciplinas distintas repartidas en cuatro grandes familias.
La primera y más vistosa es la de los deportes ecuestres. Su plato fuerte es el kok-boru (también llamado kokpar, en kazajo), un juego de pleno contacto en el que jinetes deben arrebatarse entre sí el cadáver de una cabra y depositarlo en la portería del equipo rival, disputado en el hipódromo de Cholpon-Ata. Junto al kok-boru compiten el er-enish (lucha a caballo, en la que cada jinete intenta derribar a su rival de la montura), las carreras de resistencia y velocidad (at-chabysh, kunan-chabysh, jorgo-salysh) y el audaryspak, una modalidad de lucha ecuestre kazaja en la que los jinetes buscan desmontar a su oponente.

La segunda familia agrupa las luchas tradicionales,con variantes regionales como el goresh (turcomano), el kurash (uzbeko), el mongol bokh (mongol), el kazakh kuresi (kazajo), el kurosh (kirguís), el sambo (ruso) y el sumo (japonés).A ella se suma el alysh, una modalidad de lucha por el cinturón muy popular en Kirguistán y Kazajstán, y el mas-wrestling o «tiro del palo», en el que dos competidores sentados frente a frente intentan arrancarse mutuamente una vara de las manos. En Kazajstán, precisamente, el equipo de lucha por brazos (arm wrestling) fue el que más medallas sumó a su delegación, con doce preseas,incluidas siete de oro.

La tercera familia corresponde a las pruebas de fuerza y destreza, que incluyen competencias de «hombre fuerte» nómada (levantamiento y transporte de piedras, sentadillas con sacos de peso, lanzamiento de jabalina) y el clásico tiro de la cuerda o tug of war . Aquí se ubican también las disciplinas de tiro con arco tradicional, tanto a pie como a caballo, que el programa oficial de 2026 distingue por reglamentos regionales: arquería de estilo kirguís y turco en el suelo, y de estilo kirguís y húngaro a caballo.

La cuarta familia reúne las tradiciones de caza y los juegos intelectuales. La cetrería tradicional, conocida como salburun, se subdivide a su vez en varias disciplinas: el burkut-saluu, en el que se evalúa el desempeño de águilas reales entrenadas; el dalba, donde halcones atacan un señuelo de pluma en movimiento controlado por su cetrero; el kush-saluu, una prueba de llamado en la que un azor debe volar de regreso hasta su cetrero desde una larga distancia; y las carreras de galgos taigan kirguises. Finalmente, entre los juegos de estrategia e inteligencia destacan el toguz korgool (togyz kumalak en kazajo), un juego de tablero jugado con semillas, comparable al mancala, el mangala y el ordo, un juego kirguís tradicional que se juega con huesos vertebrales de vaca o cabra.


América Latina en los Juegos: de espectadores a protagonistas
La presencia latinoamericana en los Juegos Nómadas Mundiales, aunque minoritaria, no es nueva. Entre 2014 y 2018 Argentina obtuvo una medalla de plata y dos de bronce, Ecuador una de plata y una de bronce, y Brasil una de bronce, mientras que en la edición de Astaná 2024 solo México subió al podio, con una medalla de plata. Aquellas actuaciones incluyeron a atletas de trayectoria en disciplinas afines, como la brasileña Kelia Calaça, dos veces campeona sudamericana de lucha libre, que compitió en la tercera edición de 2018.
La edición de 2026 aportó, sin embargo, una historia distinta de participación latinoamericana: la de cuatro amigos argentinos (Martín Marino, Ignacio Repetto, Francisco Ghisletti y Mateo Bilbao la Vieja, todos ellos rondando los treinta años) que llegaron a representar a Argentina en las modalidades de toguz korgool, mangala y oware. Según relató el propio Marino, el grupo conoció la existencia de los Juegos durante un viaje a Hungría, cuando un grupo de kazajos que ya habían participado les habló de la competencia; les llamó la atención el parecido entre algunos deportes nómadas y juegos tradicionales que ya conocían, y decidieron averiguar cuál de esas disciplinas podían aprender desde cero para inscribirse representando a su país.


La ceremonia de apertura y la cumbre de la OCS
La escala política de esta edición no tuvo precedentes. La apertura de los Juegos coincidió, en fecha y ciudad, con la cumbre de jefes de Estado de la Organización de Cooperación de Shanghái (OCS), que también se celebró en Bishkek esos mismos días. La ceremonia se extendió casi siete horas, ante un público estimado en 29.000 personas.


AUTORIDADES INTERNACIONALES PRESENTES EN LA INAUGURACIÓN (BISHKEK 2026)
- Armenia: Nikol Pashinyan, primer ministro
- Azerbaiyán: Ilham Alíyev, presidente (acompañado por la primera dama, Mehriban Aliyeva)
- Bielorrusia: Alexander Lukashenko, presidente
- China: Xi Jinping, presidente
- Egipto: Hussein Mohamed Ahmed Issa, viceprimer ministro
- India: Narendra Modi, primer ministro
- Kazajistán: Kassym Jomart Tokayev, presidente
- Laos: Thongloun Sisoulith, presidente
- Mongolia: Ukhnaagiin Khurelsukh, presidente
- OCS (Organización de Cooperación de Shanghái): Nurlan Yermekbayev, secretario general
- ONU (Organización de las Naciones Unidas): António Guterres, secretario general
- Pakistán: Shehbaz Sharif, primer ministro
- Rusia: Vladímir Putin, presidente
- Tayikistán: Emomalí Rahmón, presidente
- Togo: Faure Gnassingbé, presidente del Consejo de Ministros
- Turquía: Tayyip Erdogan, presidente (acompañado por la primera dama, Emine Erdogan)
- Uzbekistán: Shavkat Mirziyoyev, presidente (acompañado por la primera dama, Ziroat Mirziyoyeva)
- Vietnam: Võ Thị Ánh Xuân, vicepresidenta
Un congreso paralelo: la conferencia científica de las civilizaciones nómadas
Los Juegos de 2026 no fueron solo una vitrina deportiva: incluyeron también un componente académico de peso creciente. El 3 de septiembre, en el Centro Kurmanjan Datka para la Civilización Nómada, en la localidad de Ornok, región de Issyk-Kul, se inauguró laconferencia científica internacional «Civilizaciones nómadas: patrimonio, paradigmas y perspectivas», organizada por el Ministerio de Ciencia, Educación Superior e Innovación de Kirguistán como uno de los eventos intelectuales centrales de los Juegos. La ministra kirguisa de Ciencia, Educación Superior e Innovación, Gulzat Isamátova,inauguró el encuentro señalando que un pueblo que conoce su historia tiene raíces firmes y un gran futuro, y precisó que el programa científico se organizó en ocho secciones temáticas distintas, dedicadas a diferentes aspectos de la cultura y la historia nómadas.

La conferencia reunió a especialistas, investigadores y representantes de organismos internacionales de alrededor de treinta países, entre ellos Kirguistán, Kazajstán, Rusia, China, Turquía, Estados Unidos, el Reino Unido, India, Francia, Alemania, Italia, Japón y Corea del Sur. En total, más de 160 expertos de 28 países tomaron parte en las discusiones, centradas en la historia, la filosofía, los valores y el desarrollo contemporáneo de las civilizaciones nómadas, con especial atención al impulso de la «nomadología» como campo de investigación interdisciplinario.
Al cierre del encuentro, los participantes acordaron una resolución que propone la creación de una plataforma científica internacional permanente para el estudio de las civilizaciones nómadas, la digitalización del patrimonio material e inmaterial mediante archivos y bases de datos de acceso abierto, y la continuidad de las gestiones para incorporar más sitios patrimoniales nómadas a la Lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO.
El boom turístico: Kirguistán como escaparate de Asia Central
El crecimiento de los Juegos ha sido notable edición tras edición, tanto en número de países participantes como en repercusión turística para Kirguistán, que vio multiplicarse su llegada de visitantes internacionales de 2,8 millones en 2014 a 8,6 millones en 2019.

El año 2026 también fue marcado por el boom turístico. Antes de que comenzaran los Juegos, la Agencia Estatal de Desarrollo Turístico de Kirguistán había proyectado la llegada de más de 100.000 visitantes durante la semana del evento, cifra que la propia agencia calificó como una de las mayores concentraciones de la historia del turismo doméstico del país. Se esperaban delegaciones de más de 110 países, entre atletas, delegados oficiales, figuras culturales y científicas, periodistas extranjeros y turistas propiamente dichos, además de cerca de mil periodistas y creadores de contenido acreditados para cubrir el evento. La comparación con la primera edición resulta elocuente: si en 2014 participaron alrededor de 600 atletas de 19 países, en 2026 el número de países representados fue casi seis veces mayor.
Las cifras, una vez iniciados los Juegos, superaron incluso esas proyecciones. Los organizadores reportaron que unas 150.000 personas visitaron el valle de Kyrchyn solo durante los dos primeros días de competencias, aunque sin desglosar cuántas de ellas eran turistas extranjeros y cuántas visitantes locales. Se documentó un crecimiento particular en la llegada de viajeros occidentales: operadores turísticos con sede en Kirguistán, como Ak-Sai Travel, reportaron un aumento sostenido del interés proveniente de mercados de Europa y Estados Unidos en los últimos años, en un país cuyo turismo extranjero sigue dependiendo en más de un 95 % de visitantes de Asia Central y Rusia. Ya en la edición de 2024 en Kazajistán, paquetes turísticos centrados en los Juegos ofrecidos por operadoras británicas como Regent Holidays y Wild Frontiers se habían agotado meses antes del evento, una tendencia que se confirmó y profundizó en 2026.
Ese impulso, además, no se pensó como algo efímero. El recinto ferial «Universo de los Nómadas» («Nomad Universe»), instalado en Kyrchyn con yurtas decoradas, exhibiciones de artesanía, bordado y tejido de alfombras, y una recreación teatral de una incursión a caballo sobre un campamento nómada, fue concebido por los organizadores para permanecer como atracción turística permanente una vez concluidos los Juegos, como parte de la estrategia de Kirguistán para capitalizar a largo plazo la infraestructura y la visibilidad internacional generadas por el evento.
Un cierre con controversia
La clausura de los Juegos, el 6 de septiembre, estuvo marcada por un breve pero sonado desacuerdo entre las delegaciones de Kirguistán y Kazajstán sobre elconteo final de medallas: el organizador local anunció primero a Kirguistán como ganador del medallero general, con 71 o 72 medallas, mientras que el Ministerio de Turismo y Deportes de Kazajstán reivindicaba haber sumado 74, entre ellas 32 de oro. Tras una revisión adicional anunciada por la propia presidencia kirguisa, la clasificación final reconoció a Kazajstán como ganador del medallero, y el vocero presidencial kirguís, Askat Alagózov, felicitó públicamente «a los hermanos kazajos» por su triunfo.

El episodio dejó en evidencia que ninguna de las fuentes oficiales de la región terminó de coincidir en una cifra final única, lo que confirma que los Juegos todavía carecen de un protocolo de conteo estandarizado y aceptado de antemano por todos los países.
Los Juegos como patrimonio compartido del mundo túrquico
La controversia, sin embargo, se cerró en clave de reconciliación diplomática. El 11 de septiembre, en el Palacio de la Independencia de Astaná, el presidente kazajo Kasym-Jomart Tokáyev encabezó una ceremonia oficial para condecorar a los ganadores y medallistas de la delegación nacional en los VI Juegos Nómadas Mundiales. Cabe recalcar que solo el presidente kazajo recibió a atletas de su país después de los juegos. Tokáyev destacó que, compitiendo frente a atletas de más de cien países, sus deportistas habían logrado izar en alto la bandera azul celeste de su patria y representar con dignidad a su pueblo, y recordó que la selección kazaja obtuvo 74 medallas, 32 de ellas de oro. Por decreto presidencial, atletas, entrenadores y organizadores kazajos fueron distinguidos con la Orden Kurmet, la Medalla Eren Enbegi Ushin y cartas de reconocimiento del jefe de Estado.

Lo más significativo del discurso, sin embargo, no fue el recuento de medallas sino su encuadre político. Tokáyev subrayó que una de las misiones más importantes del deporte es fomentar el respeto mutuo y fortalecer la amistad entre los pueblos, calificó de alto nivel la organización del evento y de justos sus resultados, y expresó por ello su gratitud al presidente de la República Kirguisa.
En la misma intervención, según recogió la prensa kirguisa, el mandatario kazajo llamó a unir esfuerzos para seguir promoviendo los Juegos Nómadas Mundiales, y afirmó que la atención del mundo entero está hoy puesta sobre los pueblos túrquicos, de modo que el alto estatus de estas competencias contribuye a reforzar su autoridad común; Kazajstán, añadió, está siempre abierto a cooperar en esa causa compartida, porque el respeto mutuo y la amistad eterna heredados de los antepasados constituyen el patrimonio más valioso para ambas naciones hermanas.
La prensa uzbeka interpretó el gesto en la misma dirección, señalando que la ceremonia de Astaná demostró que, para los países de Asia Central, los valores nacionales y el deporte no son solo una lucha física, sino uno de los factores más influyentes en la configuración de la diplomacia internacional, los lazos de hermandad y el espíritu de la juventud.
Conclusión
Lejos de reducirse a la anécdota del medallero, la edición de 2026 confirma que los Juegos Nómadas Mundiales han crecido exactamente en la dirección hacia un mayor peso institucional (hoy suficiente como para compartir escenario con una cumbre de la OCS) y hacia una participación internacional cada vez más amplia.
Los próximos Juegos se van a organizar en 2028 en Tatarstán, la región túrquica de Rusia que fue atacada por los drones ucranianos en 2024. Esta es la primera vez que un país en guerra recibe el derecho de albergar el mayor evento deportivo de los pueblos nómadas.

