Si la Unión Europea desea conservar su identidad como potencia normativa, debe adherirse a la coherencia, la imparcialidad y la fidelidad jurídica en la aplicación de sus valores.
Si la Unión Europea desea conservar su identidad como potencia normativa, debe adherirse a la coherencia, la imparcialidad y la fidelidad jurídica en la aplicación de sus valores.