Licenciatura en Bellas Artes en la Universidad Nacional de Rosario (Argentina). Auxiliar de Taller de Bellas Artes.
Investigación en artes, con especialización en pintura. Estudios sobre lenguas germánicas y urálicas.
ercila@tarpan.cl
Los afiches políticos de Irán resguardados por la Universidad de Chicago documentan visualmente un período crucial de la historia contemporánea de Medio Oriente: las décadas de 1970 y 1980. Estas imágenes no son exclusivamente piezas de propaganda, son también registros de cómo los actores involucrados en estas obras representaron sus luchas y forjaron narrativas de legitimidad, resistencia y martirio a través del arte.
Durante la Revolución Islámica de 1979 y la guerra con Irak (1980-1988), los afiches se convirtieron en una herramienta central de comunicación política en Irán. En un país con altas tasas de analfabetismo y acceso limitado a la televisión, estos carteles pegados en mezquitas, plazas y cuarteles no solo informaban: buscaban movilizar, conmover y construir un relato compartido sobre lo que estaba en juego.
Durante los meses del levantamiento contra la monarquía del Shah Mohammad Reza Shah Pahlavi, la propaganda gráfica cumplió una función clave: unificar bajo un mismo lenguaje visual a una coalición opositora enormemente diversa. Comerciantes del bazar, estudiantes universitarios, clérigos y sectores populares encontraban en los afiches un punto de encuentro. Las imágenes simplificaban consignas políticas complejas y las traducían a símbolos que cualquier persona podía reconocer, como una mano levantada, un rostro barbado, una mezquita de fondo.
Con el triunfo de la revolución y el establecimiento de la república islámica, el aparato estatal asumió el control de buena parte de la producción gráfica. Surgieron oficinas gubernamentales dedicadas a la propaganda, como el Ministerio de Cultura y Educación Superior o la Fundación de Asuntos de los Afectados por la Guerra, que encargaban carteles a artistas y diseñadores. Paralelamente, organizaciones privadas afines al nuevo régimen (como el Partido de la República Islámica o los Estudiantes Musulmanes Seguidores de la Línea del Imam) también producían sus propios afiches, generando un ecosistema visual variado pero ideológicamente alineado.
Revolución Islámica de Irán (1978-1979)
La Revolución Islámica de Irán (1978-1979) fue el evento fundacional que reconfiguró el tablero regional. Liderada por el ayatolá Ruhollah Jomeini desde el exilio, derrocó a la monarquía del Sha Mohammad Reza Pahlaví, un aliado clave de Estados Unidos. El nuevo régimen instauró una república teocrática basada en el concepto del velayat-e faqih (gobierno del jurista islámico). La revolución proyectó un modelo político con ambiciones de expansión, presentándose como una alternativa tanto al capitalismo occidental como al comunismo soviético, y revitalizó al islam chií como fuerza movilizadora.

País de origen: Irán
Oficina o grupo emisor: Privado (Partido de la República Islámica, Sección Internacional)
Idioma: Árabe/Alemán/Francés/Inglés
Esta obra se estructura alrededor de un grupo de trabajadores sentados en primer plano, cuya disposición frontal genera un bloque visual compacto y estable. El fondo industrial, con grúas y maquinaria, aporta verticalidad y profundidad, reforzando la idea de contexto productivo. Cromáticamente, domina la gama de rojos y amarillos, que intensifican la atmósfera dramática y transmiten energía y tensión. El contraste entre las figuras oscuras y el fondo luminoso dirige la mirada hacia los trabajadores, convirtiéndolos en el eje central de la composición.

País de origen: Irán.
Artista: Kh. G.
Idioma: Persa/Inglés.
El póster se organiza en torno a la figura de un esqueleto, situada en la parte superior, que domina la composición. Desde su brazo desciende una diagonal de puños negros alzados, formando un triángulo ascendente que concentra la energía visual hacia el centro. La estructura piramidal otorga estabilidad y dinamismo al mismo tiempo, reforzando la idea de multitud en resistencia. En cuanto a la parte cromática, el contraste entre el blanco del cráneo, el rojo intenso de la mano y el negro de los puños genera una tensión dramática, mientras que los toques de azul y blanco en el sombrero mantienen la referencia a la iconografía estadounidense.

Descripción: Superpuestas sobre la imagen, dos llamas de vela sobre cada dedo y un retrato fotográfico del ayatolá Jomeini en el centro. El rótulo inferior dice: «Segundo aniversario de la Revolución Islámica de Irán, 11 de febrero de 1981».
País de origen: Irán
Oficina o grupo emisor: Gubernamental (Viceministerio de Cultura del Ministerio de Cultura y Educación Superior, Oficina de Investigación de Asuntos Artísticos y Creación de Modelos)
Idioma: Persa/Inglés
En la imagen se observa a una mano en primer plano que realiza el gesto de paz, convertida en eje vertical de la composición. Los dos dedos levantados funcionan como velas encendidas, lo que introduce un elemento de luminosidad simbólica dentro del campo visual. Sobre la mano, la imagen monocromática de Jomeini establece un contrapunto jerárquico, reforzando la centralidad del gesto. El fondo naranja uniforme aporta intensidad y calidez, mientras que el contraste entre el negro de la silueta y el blanco de las llamas dirige la atención hacia los puntos de mayor carga simbólica.

Descripción: Un par de manos separan las franjas para liberar a una paloma.
País de origen: Irán
Oficina o grupo emisor: Privado (Partido de la República Islámica)
Artista: H. Hosseini
Idioma: Persa
En el cartel se visualizan dos manos verdes que separan las franjas rojas y blancas de la bandera estadounidense, generando un espacio visual donde aparece la paloma blanca. La composición se basa en un contraste vertical entre las franjas dinámicas y el bloque azul con estrellas en la esquina superior, lo que mantiene la referencia al diseño original de la bandera. En cuanto a los colores, el rojo aporta tensión y energía, el verde introduce un elemento disruptivo y el blanco de la paloma funciona como foco de claridad en medio de la fragmentación. El resultado es una imagen equilibrada pero cargada de contraste, donde la disposición de los colores guía la mirada hacia el centro revelado.

País de origen: Irán
Oficina o grupo emisor: Gubernamental (Ministerio de Educación y Formación, Oficina de Investigación de Asuntos Artísticos y Creación de Modelos)
Artista: Varios.
Idioma: Persa
El cartel se organiza como un collage narrativo en el que múltiples escenas bélicas, políticas, culturales y sociales se entrelazan dentro de un marco ornamental de flores. La disposición jerárquica sitúa al tanque y la figura humana frente a la bandera iraní en el eje central, estableciendo un núcleo simbólico de resistencia y poder. A la derecha, la figura que señala, rodeada de retratos, funciona como contrapunto discursivo, mientras que en la parte superior los libros y las flores sugieren educación y unidad, equilibrando la dureza de las escenas militares en la zona inferior. En términos cromáticos, predominan los tonos intensos y contrastados: el verde, blanco y rojo de la bandera actúan como anclaje visuall, mientras que los colores oscuros en las escenas de combate refuerzan el conflicto.
Guerra Irán-Irak (1980-1988)
La posibilidad de exportar la revolución fue uno de los detonantes de la guerra entre Irán e Irak (1980-1988). El líder iraquí, Sadam Hussein, líder del Partido Baaz de orientación secular, temía que el fervor revolucionario chií se extendiera entre la mayoría chií de su país.
En septiembre de 1980, Irak invadió Irán, dando inicio a un conflicto que se prolongaría por ocho años. La guerra, caracterizada por el uso de armas químicas, ataques a ciudades y éxodos masivos, se convirtió en una lucha de trincheras con un saldo de más de medio millón de muertos. El gobierno iraní enmarcó la defensa como una «Guerra Santa» (Defa-e Mogaddas) contra un agresor secular, utilizando la iconografía del martirio chií (especialmente la figura del Imam Husain, mártir en Karbala) para movilizar a la población.

Colección de carteles de Oriente Medio
Artista: Husayn Khusrawjirdi
El póster se articula sobre una marcha colectiva, organizada en una diagonal ascendente que transmite dinamismo y dirección. En el centro, la figura del soldado con libros establece un eje simbólico que combina fuerza y conocimiento, mientras que las demás figuras replican el gesto de señalar hacia adelante, reforzando la idea de unidad. La presencia del brazo alzado con el fusil y la paloma introduce un punto focal superior que equilibra la composición. Cromáticamente, predominan los tonos cálidos y terrosos, contrastados con áreas de blanco y negro que acentúan los elementos principales. El gran círculo de fondo y las formas geométricas aportan cohesión visual, e intensifican el dramatismo de la obra.

Descripción: El rótulo principal dice: «Los refugiados de guerra son los muhajirín de hoy, y ustedes, hermanos y hermanas, deben recibirlos y ayudarlos». A la izquierda del rótulo aparece el número de cuenta bancaria para donaciones.
País de origen: Irán
Oficina o grupo emisor: Gubernamental (Fundación de Asuntos de los Afectados por la Guerra)
Artista: Unidad Fotográfica de la Agencia de Noticias Pars
Idioma: Persa
La imagen presenta una composición fotomontada de fuerte dinamismo visual, estructurada en capas que organizan el espacio desde un fondo dominado por una masa de humo en escala de grises hasta un primer plano con figuras humanas y ruinas. La paleta cromática se basa en una combinación de tonos monocromos (negros, grises y blancos) con acentos selectivos en marrones y naranjas terrosos que introducen contraste cálido y jerarquizan la mirada hacia el círculo central. El uso de valores tonales altos en el humo y medios-bajos en las figuras genera profundidad atmosférica, mientras que la textura granulada y el desgaste de la superficie evocan una estética de archivo. Las diagonales implícitas en los gestos y la disposición de los elementos guían el recorrido visual de izquierda a derecha, equilibrado por la presencia tipográfica superior que actúa como franja compositiva. En conjunto, la obra articula contraste, escala y superposición para producir una imagen de alta intensidad visual y cohesión formal.
Cuando Irak invadió Irán en septiembre de 1980, esa maquinaria propagandística se volcó por completo a sostener el esfuerzo bélico. Los carteles de guerra cumplían varias funciones: reclutar voluntarios para el frente, mantener la moral de la población civil, denunciar las atrocidades del enemigo y recaudar fondos para los damnificados. Aparecieron así imágenes de soldados mártires, de ciudades devastadas y de potencias extranjeras (Estados Unidos, la Unión Soviética) representadas como las verdaderas responsables del conflicto.

Colección de carteles de Oriente Medio de la década de 1980
En la obra se ve un gran puño cerrado que emerge desde una multitud, convertido en eje vertical y símbolo de fuerza colectiva. La base está poblada por rostros y brazos alzados, que generan un movimiento ascendente hacia el puño, reforzando la idea de unidad y protesta. La composición se enriquece con la presencia de banderas desgarradas que envuelven el puño, aportando dinamismo y textura, mientras que el misil introduce un elemento de tensión visual. Asimismo, el fondo en degradado color azul violáceo otorga profundidad y dramatismo, contrastando con los tonos más saturados de las banderas y el emblema superior.

Colección de carteles de Oriente Medio
Un retrato dominante de Jomeini aparece situado en la parte superior, estableciendo un eje jerárquico claro. En el plano inferior, se ve una tubería con una serpiente de formas orgánicas entrelazada, con el logo de la hoz y el martillo, siendo apuñalada por una lanza de doble filo que corta la imagen generando dinamismo. Desde el lado derecho entra asimismo una mano con la bandera estadounidense en la manga que agarra una estructura industrial. Esta disposición crea una tensión triangular que guía la mirada desde la base hacia el rostro central. El contraste entre los tonos oscuros de las manos y el fondo industrial con matices metálicos refuerza la sensación de conflicto, mientras que los acentos rojos y blancos en la bandera y la caligrafía intensifican la carga simbólica.
En términos visuales, estos afiches combinaban influencias diversas. Por un lado, recogían la tradición de la pintura religiosa chií, con sus representaciones de los santos imanes y del sacrificio de Karbala. Por otro, incorporaban lenguajes gráficos modernos: la fotografía, el fotomontaje, la estampa industrial. El resultado fue una estética híbrida, donde lo antiguo y lo contemporáneo se fundían al servicio de la causa revolucionaria.
Las manos, por ejemplo, aparecían en múltiples formas y con distintos significados. Podían ser puños cerrados que llamaban a la resistencia colectiva, pero también manos abiertas que acogían a los refugiados o que sostenían retratos del ayatolá Jomeini. En algunos carteles, las manos aparecían manchadas de sangre, evocando tanto la represión del régimen del sha como el sacrificio de Abbas en Karbala. En otros, eran huellas dactilares estampadas contra un muro, recordatorios mudos de los caídos.

Colección de carteles de Oriente Medio.
Artista: Kazim Chalipa
Este póster contiene dos planos principales: en primer término, un grupo de hombres armados en distintas vestimentas que conforman un bloque compacto y frontal, transmitiendo cohesión y fuerza colectiva. Detrás de ellos, un rostro monumental domina la escena, acompañado por un fondo ardiente con explosiones, tanques y estructuras industriales, intensificando la atmósfera bélica. La composición se construye con una jerarquía vertical, con la multitud en la base, el rostro como el eje central y el fuego como marco superior. Analizando sus colores, predominan los rojos y naranjas encendidos que refuerzan la sensación de dramatismo y conflicto, mientras que los tonos oscuros de las figuras en primer plano aportan contraste y solidez.
Otros símbolos recurrentes incluían la paloma (que representaba la paz, pero también la liberación) y las banderas de las potencias extranjeras, casi siempre representadas como opresoras o como jaulas de las que había que escapar. La calavera del Tío Sam, los aviones iraquíes aplastados por puños gigantes, los cuerpos cubiertos por banderas soviéticas o estadounidenses: todo este repertorio visual buscaba inscribir la guerra en un marco más amplio, el de una lucha histórica entre el bien y el mal.
