La guerra soviético-afgana (1979–1989) marcó la última década de existencia de la Unión Soviética y definió el destino de Afganistán durante las décadas siguientes. Lo que comenzó como una intervención militar calculada derivó en un conflicto de nueve años que agotó al Ejército Rojo, aceleró el colapso soviético y dejó a Afganistán sumido en una espiral de guerra civil, radicalización e inestabilidad que persiste hasta hoy.
En la Unión Soviética, la intervención fue presentada como un acto de solidaridad internacionalista con un gobierno aliado amenazado por fuerzas externas. En Afganistán, se representó una ocupación que movilizó a su población en torno a valores islámicos y a una tradición de resistencia que ya había expulsado a potencias extranjeras en dos ocasiones anteriores a lo largo de su historia.
Los afiches políticos afganos resguardados en la Middle Eastern Posters Collection de la Universidad de Chicago (provenientes de colecciones privadas, organismos como el Programa de Concientización sobre Minas de la Operación Salam de la ONU, el Ministerio de Información del Gobierno Islámico Interino de Afganistán, el Frente Islámico Nacional, su Departamento Cultural) documentan visualmente un período crucial de la historia contemporánea del país, ofreciendo una ventana a algunas de las narrativas afganas construidas durante este conflicto.

Oficina o Grupo Emisor: Privado (Kumitah-i Farhangi-i Tanzim-i Khvaharan-i Musalman-i Afganistán)
Artista: Abd al-Hayy Pupulzay
60 cm x 45,7 cm
Victoria socialista y comienzo del conflicto
El 27 de abril de 1978, el Partido Democrático Popular de Afganistán (PDPA), de orientación socialista, tomó el poder y proclamó la República Democrática de Afganistán. El gobierno quedó bajo la conducción de Nur Mohammed Taraki, quien firmó un tratado de cooperación con la Unión Soviética en diciembre de ese año.
En octubre de 1979, Taraki fue asesinado en una conspiración interna liderada por su adjunto, Hafizullah Amin, quien consolidó el poder mediante represión masiva. Frente a la creciente resistencia de los muyahidines (grupos islámicos apoyados principalmente por Estados Unidos, Arabia Saudita y Pakistán) y ante la sospecha de que Amin mantenía vínculos con la CIA, Moscú evaluó que la caída del régimen afgano representaba una amenaza directa a su influencia en Asia Central.

Oficina o Grupo Emisor: Gobierno (Ministerio de Información, Gobierno Islámico Provisional de Afganistán)
58,5 cm x 45 cm
La intervención
El 12 de diciembre de 1979, Leonid Brezhnev y el Politburó aprobaron el envío de tropas. El 25 de diciembre, las primeras unidades cruzaron la frontera. Dos días después, fuerzas especiales del ejército y la KGB ejecutaron la Operación Tormenta-333, asaltaron el palacio presidencial y dieron muerte a Amin.
En su lugar fue instaurado Babrak Karmal, considerado leal a Moscú. La intervención generó rechazo inmediato: la ONU exigió la retirada de las tropas y 61 países boicotearon los Juegos Olímpicos de Moscú de 1980. A lo largo del conflicto, Estados Unidos suministró a los muyahidines armamento moderno, incluyendo misiles antiaéreos Stinger.
Los actores externos
Si bien los principales medios de comunicación estadounidenses presentaron la ayuda internacional a los muyahidines como un esfuerzo por garantizar paz y libertad al pueblo afgano, la evidencia sugiere que cada actor externo perseguía objetivos propios en la región. Según el análisis de Adelaide Petrov-Yoo, en cada gobierno involucrado un reducido número de individuos u oficinas controlaba la naturaleza de esa ayuda, y sus motivaciones reales diferían del discurso público.

45 cm x 61,5 cm
En el caso de Estados Unidos, presidentes, el Departamento de Estado, la CIA y el Congreso coincidieron en ver el conflicto ante todo como un episodio de la Guerra Fría: el objetivo era la derrota soviética en Afganistán, y más allá de esa meta, los intereses y la ayuda estadounidense tenían un horizonte claro.
Pakistán, bajo la dictadura de Zia ul-Haq, utilizó el programa de ayuda a los muyahidines para responder a la presión generada por la invasión soviética (refugiados, amenaza de invasión, desequilibrio regional frente a India) pero también para mejorar la imagen del régimen y acceder al armamento estadounidense.
Arabia Saudita, por su parte, buscaba proyectarse como defensora del Islam e influir en la ideología del futuro Estado afgano, respaldando principalmente a grupos orientados hacia un gobierno islámico conservador. En palabras de Petrov-Yoo, los gobiernos que financiaron a los muyahidines los apoyaron aún cuando estos grupos no parecían preparados para traer paz y bienestar a los ciudadanos afganos después de la guerra.

Oficina o Grupo Emisor: Privado (Idarah-i Markazi-i Film-i Jami’at-i Islami-i Afghanistan)
Artista: AH Ashna
57,5 cm x 35 cm
El conflicto
A mediados de enero de 1980 concluyó el despliegue del 40º Ejército Soviético, con un contingente que llegó a superar los 108.000 efectivos en 1985. Pese a la directiva inicial de evitar el combate directo, las tropas se vieron rápidamente involucradas en operaciones militares. Entre 1979 y 1989 se ejecutaron 416 operaciones mayores, complementadas por emboscadas diarias en las fronteras con Pakistán e Irán. Sin embargo, una vez que las fuerzas soviéticas se replegaban, los muyahidines frecuentemente recuperaban el terreno perdido. La guerra evidenció que el ejército soviético no estaba preparado para enfrentar a un enemigo que empleaba tácticas de guerrilla.

Oficina o Grupo Emisor: Privado (Departamento de Cultura, Frente Islámico Nacional, Afganistán)
76,3 cm x 50,9 cm
La retirada y su legado
Con el inicio de la perestroika, la URSS buscó una salida negociada. El 14 de abril de 1988 se firmaron los Acuerdos de Ginebra, y la retirada se completó el 15 de febrero de 1989. En abril de 1992, el régimen de Najibullah colapsó y el poder pasó a un Consejo de transición muyahidín. En 1994, el movimiento talibán emergió como nueva fuerza en la guerra civil, tomando eventualmente Kabul y proclamando el Emirato Islámico de Afganistán.
Desde la perspectiva afgana oficial, el Emirato Islámico describió el aniversario 37° de la retirada soviética como una victoria histórica lograda a través de años de jihad y sacrificio, señalando que representó la tercera liberación del país de una ocupación extranjera en más de un siglo.

Oficina o Grupo Emisor: Privado (Idarah-i Markazi-i Film-i Jami’at-i Islami-i Afghanistan)
Artista: AH Ashna
57,2 cm x 36,8 cm
Estadísticas
En total, según datos del Ministerio de Defensa de la Federación Rusa, entre el 25 de diciembre de 1979 y el 15 de febrero de 1989, prestaron servicio militar en territorio afgano 620.000 soldados soviéticos. De ellos, 525.200 (incluyendo 62.900 oficiales) sirvieron en el 40.º Ejército, 90.000 en unidades fronterizas y otras divisiones del KGB de la URSS, y 5.000 pertenecían al Ministerio del Interior (MVD) de la URSS. Además, aproximadamente 21.000 personas ocupaban cargos de personal civil en las tropas1.
Según el estudio estadístico editado por el general coronel Grigori Krivoshéev, «Rusia y la URSS en las guerras del siglo XX», las bajas definitivas totales de la parte soviética en el conflicto afgano ascendieron a 15.051 personas. Los órganos de mando, formaciones y unidades del Ejército Soviético perdieron 14.427 personas; las unidades del KGB, 576; las formaciones del MVD de la URSS, 28. Otros ministerios y organismos (Goskino, Gosteleradio, Minstroy, entre otros) perdieron 20 personas. Durante ese mismo período, 417 militares desaparecieron o cayeron prisioneros en Afganistán, de los cuales al menos 130 fueron liberados durante el conflicto y en los años posteriores2.

Oficina o Grupo Emisor: Privado (Frente Islámico Nacional, Afganistán)
76,2 cm x 48,8 cm
Más de 200.000 militares del contingente soviético, así como trabajadores y empleados civiles, fueron condecorados con órdenes y medallas. A 86 militares soviéticos se les otorgó el título de Héroe de la Unión Soviética por el valor y heroísmo demostrados (25 a título póstumo). Según datos oficiales, en combate se perdieron 147 tanques, 118 aviones, 333 helicópteros, 1.314 vehículos blindados y 433 sistemas de artillería3.
Durante la retirada, las tropas soviéticas cedieron gratuitamente a la parte afgana aproximadamente 2.300 instalaciones de diversa índole, entre ellas 179 campamentos militares (32 guarniciones), y dejaron 990 unidades de vehículos blindados, alrededor de 3.000 automóviles, 142 piezas de artillería, 43 sistemas de artillería de cohetes, 82 morteros, 231 unidades de medios antiaéreos, 14.400 unidades de armas pequeñas y 1.706 lanzagranadas4.
Debate historiográfico
A treinta años de los hechos, el profesor Sergei Druzhilovsky, del Departamento de Estudios Orientales de MGIMO, sostiene que la intervención soviética sigue siendo uno de los episodios más debatidos y sin consenso de la historia rusa reciente. Mientras algunos condenan la decisión y señalan sus consecuencias negativas, otros defienden su justificación estratégica. Ambas posturas coinciden, sin embargo, en reconocer su carácter trágico.

Oficina o Grupo Emisor: Privado (Pakhsh-i Farhangi-i Shawra-yi Shamal Gharb va Gharb-i Kabul)
Artista: AH Ashna
56,8 cm x 44,5 cm
Druzhilovsky identifica errores concretos: el 40.º Ejército cruzó la frontera sin misiones militares claramente definidas; el asesinato de Amin fue visto como una violación de la ley afgana de hospitalidad, erosionando desde el inicio la legitimidad de la presencia soviética; y la incomprensión de la cultura islámica se reflejó en reformas agrarias mal implementadas, intentos fallidos de introducir educación laica y la persecución del clero afgano.
No obstante, el académico plantea también una lectura alternativa: las tropas soviéticas combatieron las primeras redes del terrorismo internacional antes de que consolidaran una base estable, por lo que la intervención podría reinterpretarse, con los parámetros actuales, como una operación antiterrorista avant la lettre.
En conclusión, Druzhilovsky advierte que las lecciones de Afganistán trascienden el conflicto en sí: el desprecio por el desarrollo histórico y cultural específico de otros pueblos, y el empeño en imponer valores o modelos ajenos, puede acarrear consecuencias graves para quienes los promueven.
Referencias
Druzhilovsky, Sergei. «En el 30 aniversario de la entrada de las tropas soviéticas en Afganistán.» MGIMO — Universidad Estatal de Relaciones Internacionales de Moscú, 2009. https://mgimo.ru/afghan/134482.html
Ariana News. «IEA Marks 37th Anniversary of Soviet Withdrawal from Afghanistan.» Ariana News, 15 de febrero de 2026. https://www.ariananews.af/iea-marks-37th-anniversary-of-soviet-withdrawal-from-afghanistan/
University of Chicago Library. «Middle Eastern Posters Collection, 1970s–1990s.» Special Collections Research Center. Consultado el 17 de marzo de 2026. https://www.lib.uchicago.edu/e/scrc/findingaids/view.php?eadid=ICU.SPCL.MEPOSTERS
Petrov-Yoo, Adelaide. «Explaining America’s Proxy War in Afghanistan: U.S. Relations with Pakistan and Saudi Arabia, 1979–1989.» Tesis de maestría, Clark University, 2019. https://commons.clarku.edu/graduate_history/1/
- TASS, «Афганистан. Как это было» (Afganistán. Cómo fue), Agencia de Noticias TASS, 2019, https://tass.ru/info/6116588. ↩︎
- Íbidem ↩︎
- Íbidem ↩︎
- Íbidem ↩︎
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